MAITE DUCAJÚ VALENCIA
Revisiones de exámenes, devolución del importe de la beca, la asistencia obligatoria a clase o el uso de determinados materiales en el aula son algunos de los motivos de las quejas que los estudiantes de la Universitat de València presentaron durante el curso pasado 2010-11 a la síndica de Agravios de la institución académica, Carmen Carda, cuyo informe anual lo expondrá hoy en la sesión del claustro.
El número de quejas acumuladas, no obstante, proviene del supuesto incumplimiento de la opción lingüística, con 49 reclamaciones y, en concreto, por aquellos estudiantes que habiendo solicitado clases en valenciano al final las ha recibido en castellano, una situación que se repite todos los cursos.
Aun así, con 105 quejas estudiantiles, en el conjunto de los alumnos matriculados en la Universitat representan a solo un 0,182% del total. Ninguno de ellos era extranjero.
El informe de la sindicatura refleja que se abrieron 127 expedientes a lo largo del curso pasado, de los cuales 92 fueron reclamaciones y 34, consultas, lo que afectó a 144 personas, en el mismo porcentaje de hombres y mujeres.
Del personal de administración y servicios (PAS), 19 planteó cuestiones (1,081% del total), mientras que entre el profesorado fueron solo 15 (el 0,423% del total de la plantilla).
Al final, se resolvieron 120 expedientes, de los cuales 85 obtuvieron un resultado favorable y 35, desfavorable.
La bolsa del trabajo, la promoción de la carrera profesional, la privatización de un servicio o un par de conflictos con el superior jerárquico han sido cuestiones sobre las que ha tenido que dilucidar la síndica entre el PAS.
Fue motivo de conflicto entre algunos profesores la propiedad intelectual, el reconocimiento de servicios o la utilización de instalaciones universitarias.