Rector de la Universidad de Luxemburgo.
MAITE DUCAJÚ
Coordinador del informe sobre la «Estrategia 2015» con la que el Ministerio de Educación quería modernizar la universidad española es también asesor de la Fundación Príncipe de Girona y ha sido presidente del CSIC. Apuesta por profesores que dejen de ser funcionarios y que los rectores puedan no estar vinculados a sus campus.
¿Es éste el mejor momento para modernizar la universidad española? Con todo lo invertido ¿no lo están aun?
Ha habido inversiones pero no ha habido cambio de mentalidad. Es un buen momento porque es en tiempo de crisis, cuando no hay dinero, cuando las instituciones pueden reflexionar sobre sí el modelo que tiene es el más adecuado.
Y el español ¿lo es?
En el fondo no lo podemos cambiar. No hay ninguna duda de que las universidades españolas deben cambiar ciertas cosas ahora o de lo contrario volveremos a llegar tarde. Rectores y profesores dicen que sí pero al detalle vienen las divergencias.
¿Que circunstancias se dan?
Es el momento porque hay muchos españoles muy bien formados que han estado largo tiempo en buenos centros en el extranjero y quieren volver. Tienen experiencia internacional, alto nivel de investigación, conocen otros países y pueden ayudar mucho a internacionalizar y modernizar la universidad española. En los próximos diez años, más de la tercera parte de l profesorado funcionario de las universidades españolas se jubilará. Habrá que renovar. Vamos a tener que reforzar la colaboración entre empresas y las universidades porque el Estado no va a tener bastante dinero para las universidades públicas. Y como se necesita más dinero habrá que ver cómo se consigue. No hay muchas vías: las tasas que políticamente son muy delicadas, y la vía del dinero privado. Hay que convencer al empresariado pero antes hay que demostrarle que la gobernanza de las universidades es la que debe ser. Yo creo que no es así.
Usted propone que el rector no necesariamente sea elegido por su comunidad universitaria.
En países modelos de universidad, el rector puede ser de cualquier parte del mundo.
¿El profesorado debería seguir siendo funcionario?
No, claro, es que no puede ser funcionario. En mi universidad, que es pública, yo soy extranjero y no soy funcionario.
¿Es un problema el peso del funcionariado?
El objetivo del funcionariado nunca ha sido la internacionalización, el mundo global; ha sido lo contrario. Son personas que trabajan para su Estado y, hasta cierto punto, lo protege contra el extranjero. No digo que no se pueda utilizar el modelo de funcionariado: en Alemania y Francia han hecho cambios en la ley que permite que los extranjeros sean funcionarios. Eso es más complicado de que simplemente sean empleados, en vez de funcionarios. Hay que airear las universidades.
También habla de fusionar universidades.
Ha sido el ministro quien ha puesto el acento en eso. Otra cosa es que se deben coordinar mucho más lo que ofrecen. No tiene sentido ofrecer geofísica en tres sitios distintos en la misma ciudad.
Pero nadie quiere que le muevan el sitio.
Ése es el problema con los funcionarios. A un funcionario no se le puede mover, a un empleado, sí.
¿Las universidades forman para el empleo?
No suficiente. El subempleo de los universitarios españoles es el más alto de la OCDE. El 45 % de 25 a 29 años dice que está haciendo un trabajo muy por debajo de lo que corresponde a la graduación.
¿Qué le parece la actuación política en este centro?
Es una verdadera lástima porque, al principio, quería ser un buen centro de investigación; se que tenía personas de valor y la imagen que se ha dado, finalmente, fuera de Valencia ha sido muy negativa. Toda imagen negativa que tenga que ver con la investigación nos hace daño.
¿Por qué siempre se empieza a recortar por ahí?
El político tiene la sensación de que sí hay menos dinero para investigación durante unos años, se hará un poquito menos y luego se recupera. Pero no es así porque se ha perdido un tiempo que tiene consecuencias para siempre porque los demás países e investigadores continuan. Es un mundo muy competitivo.