MAITE DUCAJÚ VALENCIA
Al criterio de renta familiar se unirá el de rendimiento académico de los alumnos -aunque se fijará a partir de un tope de ingresos- en el baremo para conceder las ayudas escolares en la Comunitat Valenciana. El "café para todos" o la gratuidad generalizada se deja a un lado para subvencionar a los padres que "más lo necesiten", según indicó ayer la nueva consellera de Educación, María José Catalá, durante un desayuno informativo con los periodistas, acompañada por la directora general de Calidad Educativa, Beatriz Gascó.
La titular de este departamento subrayó que la reforma de la orden sobre ayudas: bonos para libros de texto o infantil, transporte y comedor escolar se está ultimando con la novedad de que la renta y las buenas notas -con la excepción de Infantil en este concepto concreto- de los alumnos serán determinantes para beneficiar a unos u otros.
En concreto, en el nuevo sistema de ayudas de libro de texto la cuantía podrá ser del cien por ciento, del 70 % o del 40 %, según los intervalos de renta familiar per cápita, aunque se establecerán excepciones a la regla general, matizó después la misma conselleria en un comunicado.
Por motivos académicos se beneficiará del 100 % de la ayuda el alumnado que haya obtenido, en el curso académico 2010-11, los Premios Extraordinarios de educación Primaria o de Educación Secundaria Obligatoria. Es un medida que "pretende reconocer el esfuerzo y el mérito de los estudiantes distinguidos" añadió.
En las otras ayudas sociales, como comedor o transporte, la aplicación del criterio académico está en estudio, según esta nota. No obstante, en el caso del primero de los servicios citados también está en discusión el poder añadir a los criterios socioeconómico algunos académicos para mejorar la motivación de alumnos y familia en el proceso educativo.
En cuanto al transporte, se seguirá beneficiando a los alumnos por su lugar de residencia, pero también los criterios están en revisión.
"Nada va a ser lo que era porque las cosas han cambiado" afirmó Catalá al referirse al bono Infantil, a cuyas guarderías se les debe los nueve millones de euros correspondientes a este curso, como recordaron propietarios y padres ayer mismo en una protesta a las puertas de la conselleria.
De hecho, la responsable de Educación recordó que en el curso 2004-05 la ayuda por el bono infantil era de 40-45 euros, mientras que en la actualidad ha subido a 160. "Se mantiene esta prestación pero para ayudar a las familias que más lo necesitan porque también puede ser que pasemos de 35.000 a 50.000 usuarios ".
María José Catalá insistió en el "cambio de actitud, de filosofía, porque ahora se premiará el valor del esfuerzo, se premiará al alumno con el mayor rendimiento y puede que volvamos a las becas de toda la vida".
En este contexto, la conselleria ha puesto en marcha un plan de pilotaje en veinte centros para aplicar las nuevas medidas contra el fracaso escolar que se extenderán el curso próximo. En total, de las más de 300 propuestas de los diferentes colectivos educativos, se han recogido el 94 %. "Pretendemos que sea como un guante que se adapte a las necesidades de centros y alumnos" comentó.
La base de este plan contra el fracaso escolar está en la atención personalizada para el alumno y el diagnóstico precoz a pesar del momento económico que se vive, en la que la autonomía pedagógica, la autoridad docente y los directores de los centros son los pilares además de los contrato programas para cumplir objetivos y la formación docente. "Hay que intentar dar los mayores recursos a los estudiantes que precisan mayor atención específica" resaltó.
Los padres de los estudiantes es la otra base, para lo cual se negocia con el sector empresarial la posibilidad de conceder permisos laborales "puntuales" para que las familias puedan acudir a las tutorías de sus hijos.
Sobre el panorama de recortes y retrasos en los pagos, Catalá señaló que se trabaja en un calendario. De las protestas, explicó que la actitud de la conselleria "no es de represalia". En cualquier caso, aseveró: "No podemos perder un curso" y, aunque reconoce que "la situación es complicada" añadió que "no nos podemos quedar parados".