La vida sale al encuentro a toda una generación de jóvenes que no les gusta lo que se encuentran en el camino, algunos incluso piensan que por primera vez el desarrollo y los avances que se producen generación tras generación, no van a ocurrir ya que tienen muchas posibilidades de vivir peor que sus padres.
La generación de europeos que ha conseguido niveles de calidad de vida elevados, universalizar la educación, la sanidad, los servicios sociales, está a punto de dejar en herencia a sus hijos unas condiciones lamentables de dualización, precarización laboral y selva competitiva en la que muchos de estos jóvenes van a ser castigados sin entrar al mercado laboral, o entrando cuando ya no admitan el calificativo de jóvenes, además van a estar sometidos a una exagerada prolongación de su vida laboral en la que gran parte de sus derechos van a ser puestos en cuarentena.
El neoliberalismo galopa sin bridas, desbocado avanza inexorablemente destruyendo los logros del Estado social, de momento las principales víctimas son los jóvenes, el paro se ceba en ellos preparando un escenario de escasez extrema del "trabajo como bien supremo" de manera que no tengan más remedio que subirse al carro de la precariedad laboral como mal menor.
Los avances del Estado de bienestar son atacados y puestos están en tela de juicio mediante un mensaje en el que la única sostenibilidad, de algunos de los avances alcanzados, pasa por la privatización, esto es, convertir derechos en negocios sometidos al albur de unos mercados sin rostro, sin alma, sin conciencia, capaces de cualquier cosa con tal de saciar su voracidad.
Toda una generación de jóvenes que apuntan a la vida, se están enfrentando a este panorama de futuro, del cual no deben entender demasiado, pero no les faltan motivos para la preocupación, y como toda respuesta É. carga policial, detenciones, malos tratos, exabruptos.
Mal asunto, si el futuro pinta mal, se nos puede complicar y mucho el presente.
? Profesor de Política Social de la Universitat de València