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Investigación

El Gran Hermano inquisidor vigila a los judíos conversos

Un libro rescata y analiza el censo que el Santo Oficio realizó en 1506 para «fichar» a todos los judeoconversos valencianos y así controlar quiénes eran, de qué vivían o cuál era el pasado de las «ovejas» más sospechosas del nuevo rebaño cristiano

06.11.2015 | 00:45

Una vez fueron quemados en la plaza pública o empujados al exilio, los judeoconversos que resistieron empezaron a ser vigilados y controlados. Hasta extremos obsesivos. Un estudio de los historiadores José Mª Cruselles, Enrique Cruselles y José Bordes recupera y analiza un censo que realizó la Inquisición. El Santo Oficio interrogó e identificó a todos los judíos conversos que habitaban la Valencia de 1506. Todos ellos eran sospechosos. Y había que saberlo todo: si habían abjurado de su anterior fe o si habían sido penitenciados, encarcelados o condenados en ausencia.

«Beatriu Boneta, alias la viuda Gomiça, muller de Leonart Gómiz, que fue preso por este Santo Oficio y...

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