10 de enero de 2016
10.01.2016

Por un turismo inspirado en nuestros paisajes valencianos

10.01.2016 | 00:47

os arrozales de la Ribera del Júcar, los alcornocales de la Sierra de Espadán, el entorno de la Cueva de la Araña en Bicorp, las salinas de Santa Pola y Torrevieja, los olivares del Maestrazgo, la Albufera de València, el carrascal de la Font Roja, los viñedos de Requena-Utiel, el Montgó en la Marina Alta, los naranjales del llano litoral valenciano, la Huerta de València, el Palmeral de Elx, los castillos del Valle de Ayora-Cofrentes y el Vinalopó, el volcán de Cofrentes, el entorno urbano de Morella?

En la Comunitat Valenciana hallamos una amplísima variedad de paisajes culturales, como consecuencia de la diversidad de nuestro medio físico y la asociada topografía (llanos, pendientes y relieves montañosos), el comportamiento desigual de las precipitaciones y las temperaturas (climas mediterráneos con rasgos de continentalidad, aridez o de montaña), o la estructura geológica (dominios de calizas, arcillas, depósitos cuaternarios, e incluso materiales volcánicos).

Sin embargo el factor que más condiciona esa diversidad ha sido y es la acción del hombre, la acción antrópica, pues a lo largo de la historia las sucesivas sociedades han ido utilizando y modelando el territorio según sus técnicas, su «savoir faire» y sus necesidades. Fruto de la interacción del hombre con el territorio, el paisaje se identifica en la globalidad de éste con sus diferentes elementos y escalas. Por ello todos los paisajes son de interés y deberían ser ordenados y gestionados de manera correcta para que sus funciones económicas, ambientales, sociales, recreativas, culturales o estéticas produzcan un cierto beneficio sobre el conjunto de los ciudadanos.

No obstante, hay determinados paisajes que por su calidad, representatividad e incluso valoración social merecen un tratamiento específico en los instrumentos de planificación y gestión del territorio, puesto que su conservación activa contribuye a reforzar el acervo cultural de un espacio tan transformado como la Comunitat Valenciana, así como a afianzar unos recursos turísticos de contrastado significado económico y social. En ese sentido nos llama la atención como la variedad de paisajes y el valor de muchos de ellos no hayan sido motivo de una estrategia integral dirigida a potenciar determinados productos turísticos e incluso su desarrollo. En la actualidad la actividad turística es uno de nuestros principales motores económicos, dado que representa entre el 13% y el 15% del PIB valenciano.

Los paisajes valencianos poseen suficiente valor, contrastada entidad, como para constituir la base de una estrategia territorial que tenga por objeto el desarrollo del turismo valenciano. Se trata de utilizar como recurso una de las principales manifestaciones de nuestro patrimonio cultural, los paisajes valencianos.

Para ello es necesario atender a varias premisas que a continuación enumeramos. Primera: el paisaje constituye un objeto de análisis desde los postulados del desarrollo territorial, pues se puede considerar recurso territorial, es motivo de procesos de innovación económica y social, y puede propiciar la configuración de redes locales y supramunicipales para el desarrollo del turismo. La diversidad de los paisajes valencianos constituye un activo, un recurso territorial de gran valor para el sector turístico. Y precisa de una estrategia para su desarrollo.

Segunda: la oportunidad de adoptar un planteamiento integral que recoja las fases de identificación de los recursos paisajísticos, la elaboración de productos turísticos basados en experiencias, relatos y contenidos singulares sugeridos precisamente por nuestra riqueza de paisajes, y la comercialización de esos productos. Un proceso estratégico que debe considerar sin duda la naturaleza de nuestros paisajes.

Tercera: una nueva ocasión para la participación y la colaboración de las diversas administraciones locales y agentes relacionados con el sector turístico. La coordinación es vital para generar economías, con menos esfuerzos más éxitos.

Cuarta: un planteamiento integral, de manera que se recoja el carácter universal de los paisajes para el conjunto del territorio valenciano, sus comarcas, sus municipios

Quinta: un proyecto que atienda las singularidades de los territorios en función de sus tipologías paisajísticas, como los paisajes de montaña y forestales, los fluviales, los humedales, los litorales, los históricos, los agrarios, los industriales, los urbanos o los simbólicos.

Sexta: un planteamiento universal, que permita que cualquier experiencia turística sea accesible por la totalidad de los ciudadanos.

Con todo, los paisajes valencianos, empapados de historia, referencias de armonía, belleza y arte, impregnados de vivencias, sentimientos y experiencias, generadores de simbolismo, arraigo e identidad territorial, caracterizados por cualidades singulares? son excelentes testimonios de nuestro patrimonio cultural. Y constituyen de la misma manera espléndidos atractivos para los visitantes y turistas potenciales. El carácter de nuestros paisajes, aquello que es excepcional de ellos, es la mejor apuesta para el desarrollo turístico sostenible de la Comunitat Valenciana, y un sólido estímulo para la restauración de la imagen colectiva de nuestro territorio, tan rebatida durante los últimos años.

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