28 de marzo de 2016
28.03.2016

Los problemas de conducta acaparan las consultas de los psiquiatras infantiles

La crisis o la falta de tiempo de los padres causan los desórdenes en niños y adolescentes

28.03.2016 | 04:15
Los problemas de conducta acaparan las consultas de los psiquiatras infantiles

Rabietas y accesos de cólera, discusiones constantes con los padres, el 'no' siempre por respuesta... Los problemas de comportamiento en menores han aumentado exponencialmente y ya se han convertido en la primera causa de consulta en las Unidades de Salud Mental Infantil (USMI). En algunas, como la de San Vicente del Raspeig, en Alicante, suponen ya el 70% de todos los casos que ven los especialistas.

«Los problemas de conducta son un síntoma de que algo no va bien. Muchos de estos problemas no tienen por qué derivar en patologías y se solucionan con una buena orientación a los padres», señala Francisco Fenollar, psiquiatra infantil en el centro de salud Cabo Huertas.

¿Pero qué hay detrás de este espectacular aumento de niños con problemas de comportamiento? Un reciente estudio elaborado por el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona enmarca este incremento coincidiendo con los peores años de la crisis y con los cambios sociales experimentados por la estructura familiar.

El trabajo, que incluye opiniones de padres, profesores, pediatras y psiquiatras establece que entre las causas de estos problemas está el poco tiempo que los padres tienen para dedicar a sus hijos, la falta de límites, la pérdida de autoridad, el auge de valores como el individualismo o la poca tolerancia a la frustración. Algo en lo que coinciden los expertos. «Ahora los dos padres trabajan muchas horas, hay mucha preocupación por los hijos y poca ocupación. Cuantos menos límites pongas, más problemas de conducta», afirma Vicente Elvira, responsable de Psiquiatría en el departamento de salud del Hospital de Sant Joan. En menores con una predisposición a tener este tipo de problemas, «si el ambiente lo favorece, hace que lo que está latente emerja».

El estudio del Hospital Sant Joan de Déu también establece una relación entre la falta de recursos económicos de las familias y la presencia de problemas de conducta en los niños.

De un problema a un trastorno

Las rabietas, entre los 3 y los 5 años, suelen ser el primer síntoma de alerta que hace a los padres consultar al pediatra y éste derivarlos a una Unidad de Salud Mental Infantil. En niños más mayores, los síntomas pueden ser la irritabilidad, la pérdida de amistades, el abuso de sustancias, el bajo rendimiento académico o la escasa capacidad de atención.

«Siempre depende de la intensidad del problema y de la tolerancia de los padres hacia el mismo. A consulta llegan normalmente aquellos casos en los que la intensidad supera lo admisible y tolerable por los padres», señala Tomás Cantó, psiquiatra infantil de la Unidad de Salud Mental Infantil de San Vicente del Raspeig.

Los expertos coinciden en que si no se reconducen y persisten en el tiempo, estos problemas pueden derivar en trastornos del comportamiento. «Los más habituales son el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), el Trastorno Negativista Desafiante y el Trastorno Disocial», enumera Cantó. En el caso del TDAH, «puede encerrar o no un trastorno de conducta, porque depende no sólo de la educación del niño, también y en gran medida de la biología de éste. De hecho, estos niños mejoran mucho cuando son medicados». Los niños y jóvenes con TDAH tienen dificultades para mantener la atención, son impulsivos o hiperactivos. Este trastorno es el que genera un mayor número de consultas a los pediatras y psiquiatras infantiles. Se estima que lo padecen entre el 3 y el 7 % de la población infantil.

En cuanto al Trastorno Negativista Desafiante se caracteriza por un comportamiento hostil y desobediente dirigido a las figuras de autoridad. Los jóvenes que lo padecen generalmente tienen accesos de cólera, discuten con los adultos, se niegan a cumplir normas, son rencorosos... Según el estudio del Hospital Sant Joan de Deu, entre un 3 y un 8% de los niños tienen un Trastorno Negativista Desafiante, que además es más común en chicos que en chicas.

El Trastorno Disocial, es una evolución del anterior hacia una situación peor al violarse los derechos básicos de los otros o las normas sociales. Se cometen robos, fraudes, se violan gravemente las normas y puede existir un comportamiento agresivo que causa daño físico. La prevalencia del Trastorno Disocial varía en función de la edad y el sexo.

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