03 de junio de 2016
03.06.2016
Fiestas

'Bous al carrer': dónde siguen celebrándose y dónde no

Los encierros de toros y vaquillas han recorrido la C. Valenciana de parte a parte durante años aunque, desde 2015, la tradición ha empezado a apagarse por un movimiento social contrario al maltrato animal

03.06.2016 | 15:20
Uno de los festejos de "bous al carrer" celebrados en la Comunitat Valenciana. Foto: Chesco.

Desde que Paterna dijo no a los "bous al carrer", allá por 2009 (fue el primer municipio en promover una consulta ciudadana al respecto) ha llovido mucho. Tanto que, desde entonces, muchas han sido las localidades valencianas que han seguido sus pasos y han decidido eliminar, o al menor aminorar, la presencia de estos festejos en sus celebraciones locales. La última, Xàtiva, que esta misma semana ha decidido sacar de cartel las corridas de toros de su tradicional Fira d'Agost por un ajustadísimo 51 % en la consulta popular planteada al respecto.

El 'boom' de las negativas a una de las fiestas más arraigadas (en muchas ocasiones) en suelo valenciano comenzó en el segundo semestre de 2015, coincidiendo con los cambios de gobierno en buena parte de las localidades de la Comunitat Valenciana, 'cap i casal' y Generalitat incluidos. Los nuevos mandatarios, más favorables a las nuevas sensibilidades en contra del maltrato animal, han decidido en ocasiones prohibir los festejos de manera unilateral -como en Alzira, donde se esgrime que la ciudad no tiene tradición de este tipo de festejos- y en otras (la mayoría) han optado por impulsar consultas ciudadanas con las que justificar la postura municipal.

Es el caso de Aldaia, uno de los primeros municipios en promover durante esta legislatura la encuesta popular. Los vecinos apostaron por eliminar los "bous al carrer" de las fiestas patronales gracias a los 1.801 votos que recibió esta opción frente a los 1.418 que obtuvo la contraria. El censo era de 23.000 personas, con lo que la representación ciudadana fue más bien escasa, algo a lo que habitualmente se acogen los taurinos para criticar las consultas.

Aunque no siempre les son desfavorables. En Chella, el consistorio abrió el tema a la participación ciudadana en enero de este año y los vecinos decidieron por un 58 % de votos a favor que los "bous al carrer" siguiesen celebrándose. En Benissa el festejo también estaba claro y lo que había que decidir era el lugar: un nuevo emplazamiento a las afueras del pueblo o el acostumbrado en el centro histórico. Ganó la tradición y los festejos continúan donde siempre.

Silla, uno de los escasos municipios de gran raigambre taurina en l'Horta Sud, mantiene también sus "bous al carrer" aunque con ligeras modificaciones salidas de la consulta popular impulsada hace apenas un trimestre por el cuatripartito que actualmente gobierna la localidad. Las votaciones vecinales decidieron acabar, por un 52 %, con el "bou embolat" y el "bou en corda", mientras que una mayoría aún mayor (el 70 % de los votos) optó por continuar con los encierros, pero reduciendo de ocho a seis los días de las celebraciones.

En Oliva tampoco parece haber pegas para las celebraciones taurinas, puesto que el ayuntamiento no puso objeciones a la peña que las organiza, según desvelaba en marzo el propio colectivo. Y eso que el entorno no era muy favorable, puesto que es el único municipio de la comarca de la Safor que celebra "bous al carrer" mientras que vecinos como Gandia, Tavernes de la Valldigna o Simat han renunciado a esta actividad.

Gandia ya se quedó en julio de 2015 sin feria taurina pese a que ya se había promocionado incluso en Fitur, y Tavernes de la Valldigna se apoyó en el resultado de una consulta ciudadana para prohibir los festejos taurinos de calle (lo pidió el 42 % de los participantes) además del tradicional tiro y arrastre. El gobierno de Xeraco, por su parte, decidió acabar con los "bous al carrer" -"bou embolat" incluido- gracias a los votos favorables del gobierno municipal, mientras que Simat de la Valldigna optó el año pasado por emplear el dinero destinado a las celebraciones taurinas (24.000 euros) en material escolar para las familias más desfavorecidas al tiempo que anunciaba su intención de plantear una consulta.

Benifairó de la Valldigna también quiere que sus vecinos se pronuncien sobre la posible continuidad de estas fiestas, aunque, de momento, los festejos se celebrarán este año gracias a la iniciativa privada, puesto que un empresario ha pedido permiso para instalar una plaza portátil en la que celebrar actos taurinos. Canals es otro de los municipios que también ha dicho no a los festejos taurinos apoyándose en una encuesta popular mientras que Sueca quiere plantear la consulta tras eliminar en 2015 la tradicional "demanà dels bous".

El caso de Simat no es único, puesto que Paiporta también apostó el año pasado por emplear la subvención municipal de 11.000 euros en conceder becas de libros a los niños de las familias más desfavorecidas del municipio, mientras que Godella optó directamente por eliminar los "bous al carrer" tras la presentación de una iniciativa ciudadana que fue llevada y aprobada en el pleno municipal y, en Xirivella, la voluntad popular finiquitó a principios de año, por un 53,4 % de los votos, sus recién recuperados festejos taurinos.

Benejúzar también vuelve a vivir este tipo de celebraciones desde 2015 aunque, en su caso, después de 30 años sin festejos, mientras que en Benifairó de les Valls, municipio de arraigada tradición taurina, se ha llegado a crear incluso una concejalía propia de "Bous al carrer" en detrimento de la de Mujer e Igualdad, que han sido eliminadas por el actual gobierno.

Desde principios de año, las localidades de la Marina Alta también viven su particular cambio de postura con respecto a los actos taurinos. Ondara suprimió en febrero, amparándose en una consulta popular, el "bou embolat" y el "bou encaixonat" al tiempo que mantiene (también por decisión ciudadana) los encierros y sueltas de vaquillas e incluso recupera la exhibición de ganaderías.

Xàbia le siguió poco después y también prohibió -en este caso por decisión del gobierno local- el "bou embolat" y el "bou encaixonat" mientras que mantiene, igual que Ondara, los "bous al carrer" y los tradicionales "bous a la mar" de las fiestas del Loreto, celebradas a finales de agosto y principios de septiembre.

El Poble Nou de Benitatxell, de su lado, eliminó de su programación en marzo pasado las mismas dos modalidades taurinas ("bou embolat" y "encaixonat"), también por decisión municipal, mientras que Pedreguer hizo lo mismo días después y, finalmente, optó por mantener el "bou encaixonat" tras llegar a un acuerdo con la comisión que lo organiza -Passió pels Bous- porque este festejo arrastra gran cantidad de público.

Y, mientras todo esto sucede, las voces en contra de los actos taurinos siguen alzándose cada vez con más fuerza hasta llegar incluso al mismo 'cap i casal', cuyo alcalde ya se ha manifestado en contra de las corridas de toros con muerte del animal. De hecho, el mandatario ha llegado a proponer públicamente que el coso valenciano acoja únicamente celebraciones 'a la portuguesa' (sin muerte del animal), además de anunciar que respetará las celebraciones de "bous al carrer" que tienen lugar en las pedanías del norte de la ciudad, aunque matizando que su intención es erradicar definitivamente el "bou embolat" por el sufrimiento que acarrea al animal.

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