10 de octubre de 2016
10.10.2016

La Procesión Cívica da un paso hacia la normalización

Menos tensión y ausencia de incidentes en el primer desfile tras su declaración BIC

10.10.2016 | 04:15
Procesión Cívica del 9 d´Octubre.

La Procesión Cívica del 9 d´Octubre, el acto público más importante del Día de la Comunitat Valenciana, dio ayer un paso adelante en su normalización social y política. Además de menos gente (unas 40.000 personas), hubo mucha menos tensión que otros años, no se registraron incidentes destacables, no hubo banderas preconstitucionales y en algunos tramos del recorrido se pareció incluso al acto de «germanor» que debería ser. Todos los líderes políticos coincidieron en destacar este aspecto, que tiene más valor aún si se tiene en cuenta que era la primera procesión tras su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) sin Tedeum ni catedral.

En días previos a la celebración, los llamamientos a la participación y la unidad, el primero salido del bando municipal del alcalde, Joan Ribó, fueron constantes y unánimes. El año pasado, el primero del gobierno tripartito, se suprimieron elementos sensibles del desfile como el piquete militar, el descenso de la bandera al son del himno de España o la parada en la catedral, lo que tensó un ambiente ya tradicionalmente muy caldeado por grupos valencianistas, de extrema derecha y muchos otros signos políticos.

Ayer, por tanto, era el momento de ver si esos llamamientos se hacían realidad. A las doce en punto, con el himno regional en el reloj de la plaza y la Marcha de Valencia en la megafonía, descendió un año más la Real Senyera, erguida como manda su condición real y dispuesta a recorrer el itinerario en manos del portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Valencia, Fernando Giner, un reconocido valencianista y españolista muy sensibilizado con esta celebración. Ese fue precisamente un elemento de distensión en la procesión, pues el año pasado fue el propio alcalde, Joan Ribó, el portador del estandarte y fue él quien capitalizó la atención.

Inicio complicado
Con el desfile ya en marcha, esos primeros cien metros fueron los más duros de la procesión, con una nutrida representación de «Som Valencians» que además de palabras mayores para los nuevos dirigentes políticos, les acusaron de catalanistas y pidieron a coro la dimisión del alcalde.

Al su lado estaba la representación del Grup d´Acció Valencianista (GAV) y enfrente una fuerte representación de Compromís que contrarrestaba la otra parte y una representación de los trabajadores de RTVV, que se han convertido ya en un clásico de esta fiesta.
Pero no hubo problemas de orden público. No se vieron banderas preconstitucionales como otros años ni símbolos nazis. Solo hubo protesta política acotada por un doble vallado y un fuerte cordón policial.

Luego la procesión encaró la calle San Vicente y giró por la Calle La Paz dejando de lado la catedral, que definitivamente ha quedado fuera del recorrido. Esta era la primera procesión con la declaración BIC y esa parada, habitual durante los gobiernos del PP, ya no figura en el itinerario.
Aquí los aplausos dominaron todo el recorrido hasta el punto de que toda la calle La Paz la procesión fue algo parecido a un acto de «germanor». Apenas unos espontáneos que acompañaban el desfile por fuera seguían lanzando insultos aislados.

Fue al llegar al Parterre, el segundo punto clave del desfile junto con la bajada de la Senyera, donde se volvieron a oír descalificaciones y cánticos contrarios a los gobernantes. No obstante, el amplio perímetro vallado (todo el parque) dio cierta normalidad a la ofrenda floral ante la estatua ecuestre del rey Jaume I y al himno de la Comunitat, que puso fin oficial al acto.

En este punto, los principales dirigentes políticos, entre ellos el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, o la vicepresidenta, Mónica Oltra, dieron por terminada su participación. Sólo quedaron los representantes municipales, que acompañaron al abanderado de vuelta al ayuntamiento.

Y aquí, ya sin vallado, volvieron a recrudecerse los insultos y los cánticos, sobre todo en el primer tramo de la calle Pintor Sorolla, donde la policía tuvo que emplearse para mantener la paz, que se tornó total a partir de la calle las Barcas y hasta el ayuntamiento. Allí volvió a levantarse la Real Senyera hasta el balcón, de vuelta al Archivo Municipal, donde es custodiada el resto del año.

Ningún incidente destacable, dijo en cuanto a seguridad el delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Juan Carlos Moragues. «Ha habido mucho civismo y responsabilidad. Es una procesión con grupos antagónicos y no ha habido ningún problema. Ha sido un día de fiesta», dijo.

Y sobre el balance político, el alcalde, Joan Ribó, también destacó lo mismo. «Hemos avanzado de forma significativa de cara a la normalización», declaró visiblemente contento. «Yo creo que esta Procesión Cívica es para todos los valencianos y hemos avanzado mucho», añadió.

Para él, lo importante es homenajear a la Senyera y hacer una nueva reivindicación para que la Comunitat tenga mejor financiación y mejores infraestructuras. Este mensaje se impuso a los habituales de esta fiesta como un síntoma más del avance conseguido en la normalización política y social. Una mascletà cerró la mañana.

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