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Así lo manifestó Camps ante unos trescientos estudiantes de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Miami, donde esta tarde ofreció una conferencia junto a Calatrava enmarcada en su viaje oficial a Florida, donde durante esta semana ha presentado proyectos socioeconómicos y arquitectónicos ante diferentes estamentos financieros y sociales de este Estado.
El arquitecto (Valencia, 1951), presentado por la presidenta de la Cámara de Comercio del Gran Miami, Rosa Sugrañes, explicó ante los estudiantes algunas de sus líneas maestras para afrontar la tarea de humanizar las construcciones del mundo actual.
En su caso, éstas se basan en la armonización del entorno con el pragmatismo de lo que representan o para lo que sirven, desde un auditorio hasta unas bodegas, pasando por un aeropuerto, un puente o una torre de telecomunicaciones. Atenas, Barcelona, Milwakee, Zúrich, Sevilla o Buenos Aires ya las disfrutan.
Calatrava basó su intervención en representar, mediante dibujos en una gran pizarra, detalles de su Ciudad de las Artes y las Ciencias, cuyos bocetos de l´Hemisféric, Palau de les Arts o Museo de las Ciencias plasmó en minutos ante la mirada atenta de estudiantes que intentaban reproducirlos en sus cuadernos y, sobre todo, sacaban fotos.
Recordó que este proyecto dependía de los propios recursos con que contara del Gobierno autonómico y del Ayuntamiento, así como del concepto de cultura y ciencia como transformadores de una ciudad, catalizadores de un concepto humanista de la arquitectura al servicio del ciudadano.
Para Calatrava, la zona del antiguo cauce del Turia donde se asienta este complejo estaba, hasta hace dieciséis años, "deprimida y era obsoleta y problemática", frente a lo cual ahora ha transformado todo su alrededor en una de las áreas más visitadas de Valencia y, además, de mayor expansión urbanística de la capital.
Tras el visionado de un vídeo promocional de la Generalitat que repasaba la transición histórica de la Comunidad Valenciana desde su arquitectura -y que incluía las futuras Torres que se erigirán junto a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, junto al proyecto de prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez hasta el mar-, Camps comenzó su alocución alabando al arquitecto como "uno de nuestros hijos más ilustres y embajador constante de la España actual".
Al igual que Pere Compte convirtió a Valencia, en el siglo XV, en "la ciudad más bonita del Mediterráneo" y el valenciano Guastavino inundó Manhattan de cúpulas resistentes al fuego a principios del XX, Calatrava "ha modernizado la arquitectura en el mundo", señaló.
Su proyecto modernizador de Valencia es "osado y potente" y "una excelente manera de llamar la atención sobre la importancia de la cultura y la ciencia", añadió Camps, quien también valoró de él su visión humanista de la arquitectura, como se podrá ver próximamente en el Agora que completará la Ciudad de las Artes y las Ciencias como plaza cubierta de encuentro cívico.
"El legado que dejaremos es una apuesta osada", advirtió el jefe del Consell, quien se mostró convencido de que las futuras generaciones sabrán valorar el "mensaje" de la Generalitat de estos últimos años, "capaz de afrontar el proyecto más ambicioso" puesto en marcha por una gran ciudad.
A su juicio, todo esto "será visto con ojos de admiración" en los próximos siglos.
Una ovación del salón de actos de la Universidad, con todo el público puesto en pie, puso fin a un acto donde también se proyectó un breve documental sobre el proceso creativo de Calatrava y su traslación a grandes obras repartidas por todo el mundo.
Este ha sido el último acto oficial de Camps en Florida, donde desde el pasado lunes se ha reunido con su gobernador, Jeff Bush, ha firmado acuerdos de colaboración en materia universitaria y de inversiones, mantenido reuniones con empresarios valencianos y españoles y presentado la Copa del América de vela y la Ciudad de la Luz de Alicante.