A. G., Valencia
La convocatoria de la Plataforma en Defensa de la Salud Mental Pública fue la respuesta cívica a la muerte la pasada semana de cinco internos en el incendio de una residencia privada (San Lorenzo de Brindis, de Massamagrell) que carecía de autorización para atender enfermos mentales. Los asistentes se unieron así a las voces que han pedido la dimisión de la consellera de Bienestar Social, Alicia de Miguel, por este hecho.
«Massamagrell, mai més» pudo leerse en una de las pancartas exhibidas durante la protesta, en la que participaron varios dirigentes políticos de la oposición: Nuria Espí y Encarna Llinares, del PSPV; Gloria Marcos, de EU, y Enric Morera, del Bloc. También responsables sindicales, como Joan Sifre, de CC OO, y Antoni Femenia, de FSP-UGT. Varias representantes de la asociación de familias de Castelló (Afdem) llegaron con velos negros. Lazos de este color se distribuyeron asimismo entre los asistentes.
La petición de dimisión de De Miguel figuraba también en una de las pancartas, junto con otras que mostraban denuncias como «¿Dónde están los 6.500 millones del Plan de Salud Mental?»«Nuestra salud mental sigue maltratada». Se oyeron también solicitudes de dimisión del titular de Sanidad, Vicente Rambla, aunque fueron menos repetidas que las de De Miguel.
La Plataforma, que portaba una pancarta con el lema Por una salud mental comunitaria, repartió un manifiesto en el que rechaza centros que sean «almacenes de personas» y reclama una atención en el entorno, a través de viviendas tuteladas y minirresidencias. También condena que se aproveche la enfermedad «para vender servicios lucrativos».