Pilar G. del Burgo, Valencia
El equipo de investigadores del departamento de Química Médica del Centro de Investigación Príncipe Felipe en colaboración con el CSIC ha patentado una nueva molécula que inhibe la muerte celular programada o no deseada que está asociada a determinadas patologías neurodegenerativas, como el infarto cerebral, el de miocardio, la enfermedad de Parkinson, Alzheimer y Huntington, entre otras, según informó a Levante-EMV el director del departamento, Enrique Pérez Payá.
El científico explicó que la molécula se obtuvo hace cinco años a partir de un cribado realizado en la quimioteca. Y durante este tiempo, los investigadores han demostrado que era la primera molécula descrita en el mundo que se unía a la proteína APAF1, que tiene un papel relevante en la muerte celular.
El resultado de este trabajo de investigación fue publicado en Cell Death & Differentiation.
A modo de ejemplo gráfico la utilidad del compuesto podría explicarse de la siguiente manera: Cuando una persona sufre un traumatismo en la cabeza o un infarto de miocardio hay muchas células que mueren de repente, por el golpe o por el accidente vascular repentino, y en esa programación de muerte celular las que entran en necrosis empiezan a lanzar unas señales químicas a las células circundantes para que las copien y también programen su desaparición, que es lo se denomina apoptosis.
En el caso expuesto, las células muertas por traumatismo y de forma inesperada indican a las colindantes que les ha llegado el momento de morirse, aunque no les corresponda por su ciclo vital, lo cual agrava la situación del paciente infartado al aumentar la zona del corazón que se necrosa por quedarse sin irrigación, que es lo que los científicos quieren evitar con el nuevo compuesto.
De hecho, las investigaciones realizadas in vitro con cultivos celulares han demostrado que la nueva molécula lanza unas señales a la proteína APAF1 -que desempeña un papel relevante en la transmisión de la orden de muerte celular- para que las células colindantes no escuchen los mensajes de muerte inducida.
En sus experimentos, los cientíticos indujeron la muerte artificial en las células, «y cuando las tratamos con esta molécula no se morían». El equipo ha demostrado que el nuevo compuesto funciona muy bien con las células cardiacas.
Pérez Payá explicó que el hallazgo se ha registrado ya en la Oficina Española de Patentes y que tras un año de nuevos estudios y evaluaciones, se planteará su inscripción en la Oficina Europea y su extensión posterior a otros continentes.
«Cada vez que hay una ampliación de la patente hay una evaluación previa para garantizar que no haya una duplicidad en la novedad y tener los derechos del uso del producto», expresó Pérez Payá.
Uno de los objetivos de la investigación es conseguir nuevos moléculas y compuestos químicos que puedan ser transferidos y aplicados en el sector industrial o farmacéutico para obtener beneficios de los derechos de su utilización.