Levante-EMV, Orihuela
El alcalde de Orihuela, José Manuel Medina (PP), pidió ayer «perdón» al pueblo de Orihuela porque, según expuso, «debido a su persona están pasando vergüenza». Medina también afirmó que no admitirá que el presidente del PP de Alicante, José Joaquín Ripoll, y la presidenta de la ejecutiva de ese partido en Orihuela, Mónica Lorente «se hagan unos zorros» con su piel y negó que su gestión dependa del apoyo del portavoz del Centro Liberal (CL), Jesús Ferrández.
En rueda de prensa, Medina consideró que la petición de la Ejecutiva Local del PP, presidida por la edil Mónica Lorente, para que él se «desvincule» o evite recibir apoyos políticos del CL conlleva «una carga añadida» de tener un posible pacto con Ferrández. A su juicio, admitir esa solicitud presupone poner fin a presuntos apoyos «inexistentes» de CL, pues, según afirmó, «nunca» ha «tenido un pacto político con Ferrández». «Hemos coincidido en algunas ocasiones en los votos porque mi grupo me ha dejado solo», manifestó el alcalde popular, para quien la petición de la Ejecutiva local del PP representa echarle «una mano al cuello» e implica una voluntad de hundirle «en la miseria». «No consiento que ni Ripoll -presidente provincial del PP- ni Lorente se hagan unos zorros con mi piel», reiteró Medina, quien consideró que «se está atacando» a su dignidad personal. El alcalde confirmó también que presentó ayer en los juzgados una denuncia contra el portavoz del CL y el empresario Angel Fenoll tras difundirse las grabaciones de unas presuntas conversaciones mantenidas entre ambas personas en las que se habla de supuestas irregularidades en el proceso previo de adjudicación de la contrata de basuras.
Afirmó que Ripoll mantiene un ataque contra él «desde hace mucho tiempo», al tiempo que «defiende a capa y espada a otras personas, como a Lorente y a otros compañeros del grupo municipal». Preguntado sobre el concurso del servicio de basuras, el alcalde aseguró que Fenoll «lo está extorsionando con un vil chantaje».
Pide al Tribunal de Cuentas una auditoría
La Sindicatura de Cuentas ha remitido al Tribunal de Cuentas estatal una petición realizada por el Ayuntamiento de Orihuela para auditar la gestión del consistorio aunque, hasta ahora, no se ha realizado ningún tipo de actuación para poner en marcha esa investigación. El organismo fiscalizador autonómico declinó iniciar la auditoria al no poder asumirla y optó por elevar toda la documentación a su institución homóloga estatal que, por otra parte, ni siquiera la habría considerado hasta el momento, según apuntaron fuentes de esta institución del Estado.
La petición de fiscalización la firma personalmente el alcalde José Manuel Medina y data del 22 de febrero de 2005, antes de que empezaran a surgir los últimos escándalos y de que se hiciera pública la denuncia de la Fiscalía Anticorrupción. En cualquier caso, según la propuesta remitida a Valencia, la solicitud del primer edil, uno de los pilares de Francisco Camps en las comarcas alicantinas, contaría, de todas maneras, con el visto bueno del resto de la corporación oriolana. La carta se limitaba a solicitar una auditoría «externa» sobre la situación del consistorio. La Sindicatura de Cuentas rechazó, desde un primer momento, asumir la fiscalización de la gestión de la capital de la Vega Baja. En ese momento, el organismo autonómico había cerrado ya su plan de actuación para el ejercicio y no disponía de los medios suficientes para abordar nuevas actuaciones.
Además, en último extremo, si la documentación sobre la gestión de Orihuela hubiera arrojado algún indicio de responsabilidad contable, la Sindicatura autonómica no hubiera tenido competencias para asumir el caso y lo tendría que haber remitido, obligatoriamente, al Tribunal de Cuentas que podría asumir la investigación o delegarlo en el organismo de la Generalitat.