V. Contreras,
Valencia
Además del peligro que supone circular por una carretera en obras, el conductor que utilice entre semana esta autovía para acudir a su lugar de trabajo se enfrenta a otro problema: el de las retenciones. Cuando se iniciaron oficialmente las obras de ampliación de la nueva CV-35, la Generalitat destacó que la finalidad del proyecto era satisfacer a una importante demanda social de transporte terrestre existente en esta zona geográfica, que cuenta con una población superior a 200.000 habitantes, y solucionar los problemas de congestión que presenta actualmente la CV-35, con la consecuente reducción del tiempo de viaje de los usuarios de la carretera.
Pero eso será cuando las obras estén terminadas. Tal como pasaba con la antigua autovía de Ademuz inaugurada a comienzos de los noventa, cada mañana, sobre todo entre las 08.00 y las 10.00 horas, los vecinos de la zona tienen que soportar las prolongadas retenciones que se producen sobre todo en tramos afectados por las obras, como en l'Eliana, San Antonio de Benagéber o Paterna en dirección a Valencia.
A partir de las 14.00, los problemas de congestión se repiten en los mismos tramos pero en dirección a Llíria. Y por la tarde vuelven a aparecer a partir de las 17.00 horas en dirección a Valencia, y a partir de las 19.00 en dirección a Llíria.