Voro Contreras, Valencia
Las obras se iniciaron en ese momento y lo hicieron a buen ritmo: los operarios trabajaban día y noche, comenzaron a abrirse los carriles de ampliación en la mayor parte de la carretera y empezaron a reasfaltarse los tramos más castigados. Incluso dos días antes de las elecciones del 27 de mayo, el conseller José Ramón García Antón inauguraba las rondas de circunvalación de Casinos y Benaguasil, incluidas también en el proyecto.
Pero llegó el verano, el buen ritmo de las obras se fue ralentizando hasta que los trabajadores y la maquinaria acabaron por casi desaparecer de allí. Sólo se quedaron los conos para separar carriles, los quitamiedos provisionales, la señalización de obras y las líneas amarillas pintadas sobre el asfalto. Por alguna razón, la UTE formada por Sacyr, Nagarés y Secopsa había paralizado las obras y a día de hoy, salvo alguna actividad de mantenimiento aislada, no las han retomado.
La empresa guarda silencio
Mientras que la empresa prefiere guardar silencio sobre esta paralización, la Conselleria de Infraestructuras sigue mostrando su confianza en que el proyecto estará concluido el próximo 31 de diciembre, tal como recoge el pliego de condiciones. Pero, mientras tanto, los vecinos de Los Serranos, el Camp de Túria y l'Horta siguen enfrentándose cada día con sus vehículos a las dificultades y trampas que ofrece una carretera en obras a lo largo de 53 kilómetros.
Por ejemplo, si un conductor se dirige en dirección a Ademuz, nada más pasar el by-pass verá como la calzada se estrecha, desaparece el arcén, la velocidad máxima permitida baja hasta los 80 kilómetros por hora, el asfalto aparece parcheado e irregular y las líneas blancas dan paso a las amarillas provisionales. A este respecto, en algunos tramos, sobre todo en dirección a Valencia a la altura del término de San Antonio y de Paterna, las líneas blancas y amarillas se entrecruzan provocando más de una confusión entre los conductores que no saben que carril están siguiendo.
Esta será la tónica casi general hasta llegar a Losa del Obispo, y también desde este municipio hacia Valencia. Pero no será la única dificultad. El conductor también verá indicativos hacia carreteras que aún no existen, como la que marca la dirección a Madrid a través de la CV-50. O señalizaciones para carreteras de una sola dirección pero que actualmente son de doble sentido.
Es este el caso del tramo en obras de la autovía en Llíria donde el pasado viernes colisionaron un coche y una furgoneta que invadió el carril contrario, ocasionando la muerte de dos personas. En este lugar, hasta tres paneles señalan al conductor la dirección hacia Ademuz mientras por debajo los vehículos circulan en dirección a Valencia. Sólo una cruz sobre la flecha de dirección da a entender que se trata de un panel sin validez. Y está así desde el verano.