J. P.,
Valencia
Aunque no están consideradas drogas y socialmente su aceptación es muy alta, existen determinadas sustancias, igualmente adictivas, que intervienen en la conducción de forma notable. En este apartado, Luis Montoro cita concretamente, el café, té, cacao, tabaco e inhalantes.
Del té o del café asegura que pueden producir irritabilidad e insomnio y enmascarar los efectos de la fatiga.
El tabaco, por su lado, es especialmente dañino al fumarse dentro del habitáculo del coche. A las distracciones que puede tener el conductor cuando lo enciende o tira la ceniza, se une la emisión de monóxido de carbono, un gas que puede producir irritación, cansancio ocular e incluso reducción de la visión. Es más, la nicotina del tabaco y el alquitrán afectan a las capacidades psicofísicas del conductor: disminuye la capacidad de reacción, embota su cabeza y repercute negativamente en su atención.
Por último, los inhaladores como el pegamento, colas, disolventes, lacas, aerosoles etc. provocan excitación e irritabilidad y pueden alterar algunas funciones físicas y psíquicas: ansiedad, inconsciencia, embriaguez, calambres en las piernas, vertido, desorientación, problemas de visión y descoordinación motora.