Levante-EMV,
Valencia
A pesar de la disminución de los combates en el distrito de Ituri, en el noreste de la República Democrática de Congo (RDC), las poblaciones civiles siguen expuestas a elevados niveles de violencia.
Después de cuatro años de trabajo médico en la región, Médicos Sin Fronteras (MSF) testimonia, en un informe titulado
Ituri, los civiles siguen siendo las primeras víctimas
, la permanencia de la violencia sexual y las consecuencias humanitarias de las operaciones militares llevadas a cabo en 2007 en el marco del proceso de pacificación.
En la actualidad, entre 50 y 120 personas acuden mensualmente al hospital Bon Marché, en Bunia, a causa de agresiones sexuales. MSF ha atendido a más de 7.400 víctimas de violación en cuatro años. De éstas, más de un tercio se han tratado en los últimos 18 meses, lo que representa 2.700 personas.
«En el hospital Bon Marché, donde trabajamos, el número de consultas a raíz de una violación sigue siendo muy elevado y en cerca de la mitad, los agresores son hombres relacionados con las fuerzas armadas o las milicias. A estas violaciones sexuales, se asocian otras formas de violencia, especialmente actos de humillación y tortura. Un paciente de cada cinco afirma haber sido secuestrado en períodos que van desde dos días a varios años»
, explica Bruno Jochum, director de operaciones de MSF.
Según la ONG sanitaria, las operaciones militares vinculadas al proceso de pacificación generan violencia contra las poblaciones civiles que se traducen en violaciones y brutalidades asociadas, destrucciones de viviendas, saqueos y desplazamientos forzados.
En la localidad de Laudjo, un 85% de las casas fueron saqueadas durante la ofensiva que se produjo a comienzos de 2007, y además la violencia fue la primera causa de mortalidad de las personas mayores de cinco años.
«Los civiles pagan el precio más alto de las operaciones de pacificación porque cada grupo en conflicto les acusan de ayudar al contrario y entonces son objeto de represalias indiscriminadas o de acciones punitivas»,
añade Bruno Jochum.