Levante-EMV/Agencias,
Valencia
El presidente de Francia Nicolas Sarkozy dio ayer un golpe de efecto ante la opinión pública internacional y en menos de lo que dura un partido de fútbol (entre las dos y las cuatro del mediodía) se plantó en Chad, se reunió con el presidente Idriss Deby -dijo que no ha habido presión de Francia en la resolución de esta crisis- y llevó de vuelta a casa a los tres periodistas y a las cuatro azafatas españolas que formaban parte de la tripulación del avión contratada por la ONG Arca de Zoé para realizar, según su versión, un
«vuelo humanitario»
.
Las españolas, al igual que los tres tripulantes que permanecen encarcelados, estaban acusadas de un presunto delito de complicidad en el tráfico de menores.
El juez decretó ayer al mediodía libertad sin cargos para Tatiana Suárez, Carolina Jean, Mercedes Calleja y Sara López, quienes unas horas después, a las nueve de la noche, tocaron suelo español tras diez días de incertidumbre; acompañadas por Sarkozy, que las llevó en su avión, fueron recibidas por el presidente Zapatero en Torrejón de Ardoz.
Precisamente, algunos dirigentes políticos como el portavoz de CiU Duran i Lleida, criticaron que España no haya tenido un mayor protagonismo en la resolución de una crisis que implica a ciudadanos de ambos países; lo cierto es que España, a diferencia de Francia, no tiene relaciones diplomáticas con Chad, con lo que ambos países decidieron que fuese el presidente francés quien asumiera personalmente la dirección de las gestiones diplomáticas, defendían ayer desde Moncloa.
La llegada de las azafatas a Torrejón de Ardoz fue muy emotiva hasta el punto de que las auxiliares salieron corriendo para abrazarse a sus familiares. Las empleadas de la compañía aérea tuvieron palabras para sus compañeros antes de coger el avión que las sacaría de Chad:
«Nos dan lástima nuestros compañeros que se quedan aquí, pero estamos emocionadas de volver a España»
, afirmaron visiblemente emocionadas.
Ya en la base de Torrejón, las azafatas se mostraron más tranquilas y sonrientes, charlando alegremente con los presidentes de España y Francia. Las azafatas, agradecidas y
«cansadas»
, de nuevo tuvieron palabras para sus compañeros, al pedir que se trabaje para su liberación. Una de las auxiliares agradeció en nombre de las cuatro la labor realizada a los gobiernos de Francia y España, con especial mención al ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Aunque comentaron que sólo tenían ganas de descansar, porque además estaban heladas tras el viaje y el cambio de temperatura.