Víctor Romero, Valencia
Quizás su prosa no alcance el estilo refinado del autor del Retrato de Dorian Grey pero ayer demostró que cuenta con fieles suficientes como para hacer rentable su tercera aventura editorial.
La sección de libros de El Corte Inglés acumuló desde primera hora de la tarde colas de más de doscientas personas para ver en persona al ex presidente del Gobierno de España y hacerse con una rúbrica personalizada en su libro. Militantes y simpatizantes populares envolvieron durante un par de horas a Aznar para fotografiarse con él. «Estoy orgulloso. Ha sido el mejor presidente de España y espero que Zapatero se vaya pronto», relataba un joven militante de Nuevas Generaciones. La organización juvenil de Valencia movilizó un par de grupos, uno comandado por José Luis Bayo, otro por Belén Hoyo, para acercarse hasta Aznar y hacerse con una firma en su libro. Uno de los jóvenes ironizaba: «Hemos venido para rebajar un poco la media de edad». Poca más representación hubo por parte de la cúpula del PP valenciano, más allá del concejal de Valencia, Silvestre Senent, y de la diputada autonómica Alicia de Miguel. Pudo verse a más de un cargo de segundo nivel tanto de la administración local como de la autonómica.
Aznar había almorzado con el jefe del Consell, Francisco Camps, y con la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. Posteriormente Barberá le acompañó a visitar la exposición Visiones de España de Sorolla, organizada por Bancaja, y más tarde, al centro comercial donde, tras abrazarlo en público, lo dejó para que cumpliera con su compromiso promocional.
La televisión de Federico Jiménez Losantos entrevistaba a los presentes: Que si el vídeo del PSOE, que si la autoría intelectual, que si los explosivos. «Oye, y si después de investigar no hay nada, pues no hay nada», finalizaba un joven aznarista frente a la cámara. Para muchos de los asistentes la sentencia del 11-M no aclara los hechos. Y la factoría Aznar vendiendo libros como churros.