José Parrilla, Valencia
A falta de celebrar estos encuentros, sus propuestas son tres: controles aleatorios de la policía en las zonas más conflictivas, generalización del cobro con tarjeta y designación de un vehículo que permita separar el habitáculo del conductor y los pasajeros.
Según explicó Juan Antonio Guardeño, presidente de la Confederación de Autónomos del Taxi de la Comunitat Valenciana, su organización y el resto de asociaciones de taxistas están a la espera de una convocatoria de la Unión Gremial de Valencia, a la que pertenecía el compañero José Francisco Sirvent López, asesinado el pasado viernes en un polígono industrial de Aldaia.
En esa reunión, que debe producirse de manera inmediata, está previsto consensuar un documento que remitirán al Ministerio del Interior, a través de la Delegación del Gobierno en Valencia; y a la Conselleria de Transportes. Y en ese documento se incluirán las quejas y todas las propuestas realizadas por los taxistas para mejorar la seguridad de los vehículos y los conductores.
A falta de un acuerdo definitivo, las ideas fundamentales del sector son tres, según Guardeño. La primera de ellas es que la Policía Nacional o Local realice controles aleatorios de los taxis y de sus ocupantes en las zonas de mayor conflictividad de Valencia. Entre estas zonas se encuentran los alrededores del denominado «hiper» de la droga, la Malvarrosa y algunas calles del Cabañal.
Una segunda medida sería el cobro generalizado con tarjeta de crédito, algo que ya han incorporado algunos taxistas y que, aunque «complicado», puede ser muy efectivo. «Si eliminamos el dinero, eliminamos el objetivo de los ladrones», dijo Guardeño.
La tercera «pata» de su plan es la designación de un único vehículo para todo el sector, como ocurre, por ejemplo, en Inglaterra. Según Guardeño, las mamparas son poco operativas, porque eliminan mucho espacio del conductor y de los pasajeros y resulta inoperante si suben cuatro personas, pues una debe ir obligatoriamente en el asiendo delantero. «Además, te tienes que bajar a darles las maletas, sin llevan equipaje», añade Guardeño.
Su propuesta, por tanto, es incorporar un «vehículo grande» que permita subir atrás a cuatro pasajeros y a sus equipajes, de manera que la mampara de separación sea efectiva y no resulte incómoda para los ocupantes.
«Si se aplican estas tres medidas los problemas de seguridad se reducirían en un cien por cien», asegura.