José Parrilla, Valencia
El Servicio Marítimo de la Guardia Civil de Valencia dispone de tres embarcaciones para vigilar la costa: una semirrígida de gran movilidad, una patrullera media de interceptación y una patrullera de gran tamaño equipada con cámaras de visión nocturna y todo lo necesario para la lucha contra el narcotráfico y la inmigración ilegal en alta mar.
Sin embargo, la AUGC asegura que ayer la vigilancia era nula. La embarcación pequeña se utiliza exclusivamente para patrullar por el interior del puerto, dicen. La patrullera de interceptación lleva varias semanas en Alicante para vigilar la llegada de pateras, ya que el servicio marítimo de esta provincia ha tenido averiadas sus dos embarcaciones en pleno empuje de la inmigración ilegal. Y, finalmente, la patrullera de mayor tamaño permanece amarrada a puerto la mayor parte del tiempo porque no hay plantilla suficiente para hacerse a la mar. «Entre la gente que hace servicio de puertas y los desplazados a Alicante no hay personal para todo», dicen.
Por su parte, fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Valencia aseguraron ayer que las patrulleras no permanecen en el mar de forma permanente, sino que salen de manera aleatoria y cuando reciben algún aviso.
Recordaron, así mismo, que el mar también está vigilado desde tierra, lo que significa, en última instancia, que el litoral valenciano «no está abandonado». Es más, asegura que el sistema ha funcionado bien, ya que nada más recibir el aviso de Cullera se ha montado un dispositivo especial compuesto por una patrullera, un helicóptero, una unidad de seguridad ciudadana, una patrulla fiscal y tres patrullas de la Guardia Civil de Cullera que ha permitido la detención de dos personas relacionadas con este caso.
El Gobierno dispone de tres camiones equipados con radares para este tipo de servicios y tiene previsto colocar cuatro radares fijos en Alicante y tres en Valencia dentro del conocido Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE).