EUROPA PRESS
Así lo indicó, durante la inauguración del jardín de Doctor Lluch, al ser preguntada por los periodistas por la polémica sobre el protocolo durante el Consistorio celebrado en el Vaticano en el que fue creado cardenal el arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco. En su opinión, lo sucedido en Roma responde a un "desbordamiento de un afán de protagonismo absoluto" y señaló que "las elecciones están ahí y los socialistas están muy nerviosos, y ya les digo que pueden inventarse lo que quieran, que los votos pondrán en su sitio a Fernández de la Vega".
Barberá, --que afirmó que el fin de semana "ha sido emocionante, emotivo" y "motivo de orgullo" por el nombramiento de García-Gasco, que supone un "reconocimiento" a la Iglesia valenciana--, consideró que se han producido "problemas que están siendo demasiado frecuentes". En este sentido, afirmó querer ser "muy clara" y manifestó que el protocolo del Estado "se enmarca dentro del Ministerio de la Presidencia que ostenta la vicepresidenta, por lo tanto es la responsable de todo".
Según Barberá, está "observando" en la vicepresidenta "a diferencia de antes, un afán de protagonismo absolutamente desbordado", una afirmación que subrayó que realiza "absolutamente con toda la responsabilidad". "Ocurrió este fin de semana y ocurrió el pasado fin de semana", --dijo en referencia al encuentro mantenido en Valencia por De la Vega con el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon.
"La señora vicepresidenta cuando está en la Comunitat, no tiene más protocolo que el presidente Francisco Camps", dijo, ya que el jefe del Consell "en el ámbito de la Comunitat es el representante del Jefe del Estado dentro de la Comunitat, y es la primera autoridad que debe presidir los actos". Por este motivo, insistió, "de ahí que la señora vicepresidenta cuando viene aquí haga cosas para aminorar la importancia de los actos a los que asiste Camps o inventarse otros actos en un lugar que no se nos comunica a nosotros o que es una sede del Gobierno".
En relación con este fin de semana en Roma, señaló que el orden de colocación para asistir a los actos del sábado que habían conocido la víspera, ubicaban, por este orden, "a la Vicepresidenta, --que era la presidenta de la Delegación-- los embajadores, los presidentes de Cataluña y Valencia, no estaba el presidente de Aragón, pero sí un consejero, y después los alcaldes de Valencia, Barcelona y Tarragona". Todos ellos en primera fila en horizontal, y en segunda los primeros ediles, de acuerdo con Barberá.
No obstante, dijo, "se cambió aquella noche todo y yo aparecía una fila de los fotógrafos" mientras que el presidente de la Generalitat aparecía en la cuarta. Explicó que Camps "manifestó su protesta evidentemente por el lugar que le había correspondido" y decidió "ponerse a mi lado y ceder su sitio al consejero" aragonés.
"El presidente lo decidió porque había sido humillado, no había sido tratado como merece en la representación de una Comunidad y decidió no asistir a la cena que ofrecía la vicepresidenta, y en su nombre el embajador", precisó, y mantizó que ellos fueron por deseo de Camps "para apoyar y respaldar a García-Gasco, que evidentemente no tenía culpa de nada".
"Una vez allí y terminada la cena, mi sorpresa tremenda fue que mientras yo estaba sentada en la mesa del embajador y en la mesa de la vicepresidenta se estaba mandando un comunicado en el que decían que yo había desplazado a no sé quién", lamentó. Asimismo, cuestionó el papel del embajador de España en la Santa Sede, Francisco Vázquez, en relación con esta polémica ya que "cuando hay un embajador que es de carrera diplomática esto no pasa nada, ni un embajador del Reino de España hace declaraciones como ha hecho él contra un presidente de una comunidad autónoma".
Por contra, la alcaldesa hizo hincapié en que el Gobierno no dejó ninguna representación ayer en el acto de imposición del anillo a tres cardenales españoles.