Carlos Alós, Valencia
Llenar el depósito con un carburante más respetuoso con el medio ambiente es una tarea complicada para el ciudadano de a pie. Por ejemplo, si un vecino de Valencia quiere repostar biodiésel, una composición a base de aceites orgánicos o grasas vegetales que reduce a la nada las emisiones de dióxido de carbono, deberá desplazarse, como muy cerca, a Picassent, Sagunt, o l'Alcúdia.
Pese a las inauguraciones por todo lo alto de plantas de biodiésel o la celebración de la cumbre mundial sobre el cambio climático, la Comunitat Valenciana está a la cola en biocombustible. La planta de Algemesí, la primera que se inaugura en la Comunitat Valenciana, abrió sus puertas hace unas semanas cuando existen 62 en toda España entre las que están en producción, en construcción o en proyecto.
Más rezagadas aún andan las gasolineras valencianas en surtidores de biodiésel para uso público. Según datos oficiales del ministerio de Industria, de las 439 estaciones que lo sirven en España, sólo 14, el 3%, están en la Comunitat y ninguna en las tres capitales. Sólo l'Alcúdia, Alzira, Picassent, Sagunt, Sollana con dos, y Xàtiva tienen estaciones de servicio que sirven biodiésel al público. En Castelló hay otras cuatro, en Vila-real (2), la Jana y Alcalá de Xivert, y en Alicante tres, en el Verger, Almoradí y Jacarilla.
Menos expendedores que Badajoz
La desproporción con el resto de España es evidente. Sólo la provincia de Barcelona cuenta con 111 surtidores ecológicos; en toda Andalucía hay 65, en Extremadura 20 y en Cantabria, 17. La provincia de Badajoz, con 17, tiene más surtidores que toda la Comunitat Valenciana.
Esto es así porque la Comunitat «lleva cuatro o cinco años de retraso en biocombustibles», asegura Raúl Sanchis, gerente de la planta Biocom de Algemesí, inaugurada hace unas semanas por el presidente de la Generalitat, Francisco Camps. «Ahora estamos mal pero en unos meses cuando nos pongamos a producir mejoraremos las estadísticas», vaticina Sanchis, que es miembro de la junta directiva de la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA).
Según explica, la desproporción entre unas zonas del país y otras obedece a la estructura de mercado, ya que la distribución de este combustible se realiza a empresa independientes de las grandes firmas del sector, y a que los surtidores se instalan especialmente en zonas rurales.
Ayudas para medio centenar
Desde el Consell no se ve el futuro tan negro como señalan las cifras. La Agencia Valenciana de la Energía (AVEN) ya ha aprobado ayudas para otros 51 surtidores, lo que mejorará la estadística valenciana respecto a otras autonomías. Se trata, según señalan desde AVEN, de ayudas ya determinadas en el ejercicio de 2007 y que obligan a sus receptores a instalar los expendedores antes de fin de año. Además, desde AVEN recuerdan que la Comunitat «fue la primera de España» en ofrecer ayudas al desarrollo de biocarburantes. Además, existe una planta en l'Alcúdia, de la firma Imecal, que promueve un proyecto pionero para fabricar bioetanol a base de lignocelulosa y está a punto de abrirse otro expendedor entre Benifaió y Almussafes.
El pasado mes de abril, la conselleria de Infraestructuras, que antes de las elecciones tenía las competencias de Medio Ambiente, creó una línea de subvenciones con 700.000 euros de presupuesto para 2007 con el objetivo de fomentar la instalación de surtidores de biocombustible en las gasolineras de la Comunitat. En la actualidad, la conselleria sufraga el 50% del coste de la instalación. Precisamente las subvenciones son la clave para que arranque este producto, que está exento del pago del impuesto de hidrocarburos. Los productores consultados sostienen que el biodiésel «no es competitivo», aunque coinciden en que las energías renovables son el futuro.
En los próximos meses las alternativas poco contaminantes, como el biodiésel o el bioetanol -más complicado de encontrar ya que se distribuye mezclado con gasolina a partir de la glucosa- se abrirán camino. Con su uso se rebaja la emisión de dióxido de carbono, el principal culpable del efecto invernadero, que se lanza a la atmósfera durante el proceso de combustión del vehículo.
El Gobierno valenciano ha mostrado su compromiso en fomentar la producción de biocombustibles. Lo recalcó el presidente Camps en la inauguración de Biocom hace unas semanas. La de Algemesí es la segunda de mayor capacidad de España y permitirá sustituir cerca del 4% del gasóleo consumido por el transporte valenciano, pero de momento sigue lejos del alcance del consumidor.