Nuria Tendeiro Parrilla, Valencia
El ex Fiscal Jefe de Valencia, Miguel Falomir, aboga por el acceso al crédito de las personas con ideas y voluntad, pero sin recursos. Como patrono de la Fundación por la Justicia, y bebedor de la doctrina del Nobel de la Paz, Muhammad Yunus, fundador del Banco Grameen ( Banco de los Pobres), Famolir es uno de los padres de un proyecto valenciano pionero que permitirá a una quincena de penados en tercer grado acceder a microcréditos para iniciar sus propios negocios y alcanzar la libertad.
- ¿Quién es el padre o madre de este innovador proyecto
-La idea surge de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, conocedora del programa de microcréditos para pobres de Yunus y de la implicación de la Fundación con su trabajo. El Nobel fue Premio de la Fundación por la Justicia de 2006.
- ¿Dónde radica lo novedoso del programa
-En su misma formulación. No conozco ningún lugar donde se haya llevado a cabo una iniciativa parecida. Es un programa que considera el derecho al crédito como un derecho humano y se basa en la banca ética italiana, en la inversión social de la banca. Tiene en cuenta los principios de eficacia, sobriedad, transparencia, buena fe y la confianza. Nuestro proyecto no se satisface únicamente con la creación de un puesto de trabajo para el penado, sino que éste debe incorporarse a un programa productivo que ha de beneficiar también a su entorno más próximo.
La banca dando un voto de confianza a una persona con antecedentes penales y sin garantías... ¿Una utopía
-Normalmente la ayuda está vetada a este perfil de personas. Pero hemos conseguido apoyo de la Obra Social de la CAM que se arriesgará en ayudar con pequeñas cantidades hasta un máximo de 30.000 euros a estas personas, que han sido formadas y asesoradas desde la Fundación para llevar a cabo sus negocios.
Sin duda, una gran oportunidad para la reinserción.
-Yo creo que sí. Pero una oportunidad también para la sociedad. Pedimos seguridad y deseamos que disminuya la delincuencia. Y si con ello pudiéramos conseguir ambas cosas... qué más se puede pedir.
Parece un proyecto redondo.
-No del todo. Habría que pulir algunas cosas. Dar mayor celeridad al proceso para que estas personas que han pasado por el programa formativo, a las que les hemos creado expectativas de desarrollo personal no duden de la sinceridad del proyecto. Con el verano por medio y hasta esta semana, que se ha firmado un convenio con la CAM, han esperado meses sin resultados prácticos y desde la Fundación les pedimos disculpas. Pero ellos deben saber que no ha sido por falta de interés sino porque los proyectos nuevos van despacio.
Confianza y riesgo, un binomio extraño...
-Algunos de los internos antes de entrar a prisión eran titulares de pequeños negocios o empresas, pero ahora no tienen medios para llevar a cabo esa idea. Vale la pena esforzarse y correr el riesgo. El objetivo es que lleven una vida laboral y familiar normalizada. Pero no podemos dejar pasar el tiempo.
¿En qué plazo de tiempo se esperan resultados
-Los plazos van en función de las peculiaridades de cada negocio que son muy variados: una lavandería, una carnicería, un bar... Hablamos de 4 a 6 años para la consolidación de los proyectos, y durante todo el tiempo los tutores orientadores seguirán manteniendo el contacto con sus pupilos para atenderles en cualquier momento. Habrá un control de la actividad y una vez al mes se reunirá una comisión de seguimiento.
Y a usted, ¿qué le ha aportado la nueva experiencia
-Una satisfacción tremenda. Ha sido muy importante ver a reclusos con delitos de cierta entidad ilusionarse con sus proyectos. Ver implicados también en ellos a sus familiares que han ido en busca de un local, de clientes, o de dinero que se suma a los microcréditos. Verles con esa ilusión y dando extraordinaria importancia a sus proyectos personales ha sido realmente positivo.
¿Repetirá
-Desde la Fundación estaríamos encantados de iniciar el programa con una segunda promoción.