S. S.,
Valencia
La llamada a la reducción en el consumo de agua embotellada por parte de los ciudadanos obtiene una respuesta positiva cuando la Administración garantiza que la calidad de la que se suministra a través de la red pública es, al menos, similar a la que se compra en los supermercados.
Así se ha demostrado en la ciudad de Gandia, cuyo ayuntamiento, asesorado por la empresa Aguas de Valencia, aprobó y concluyó hace un año un proyecto que, según los técnicos, equipara el agua del grifo con la embotellada.
El plan, desarrollado durante el mandato corporativo 2003-2007, fue impulsado por el entonces concejal de Medio Ambiente, Joan Francesc Peris, y respaldado sin fisuras por toda la Corporación municipal.
Para reducir los nitratos y las sales disueltas en el agua a niveles muy bajos Aguas de Valencia invirtió en Gandia 18 millones de euros en la construcción de dos plantas de tratamiento que someten el agua a un proceso físico mediante las que puede obtener hasta 32.000 metros cúbicos diarios de agua
«de excelente calidad».
Cuando se inauguraron las plantas y el ayuntamiento inyectó el resultado en la red pública, coincidió con una singular campaña informativa que consistía en presentar botellas con la etiqueta
Aigua de Gandia.
Aunque no existen datos concretos, responsables de supermercados reconocen que el descenso en la venta de líquido embotellado fue, en algunos casos, más que considerable.
La iniciativa, que es pionera en España y se financiará con el recibo del agua que pagan todos los ciudadanos, ya ha interesado a muchos municipios.