L. Ballester Beneyto,
Valencia
Más de dos siglos después de la primera desamortización española que depositó en el mercado las tierras en poder de las llamadas
«manos muertas»
los nuevos terratenientes del siglo XXI ya no son ni la iglesia ni los antiguos nobles sino las empresas promotoras. Según el Atlas Estadístico de las Áreas Urbanas de España presentado esta semana por el Ministerio de Vivienda en las tres grandes zonas metropolitanas de la provincia de Valencia los nuevos terratenientes son las
«personas jurídicas»
en poder de 1.571,7 hectáreas de suelo urbano por edificar. Tal como se observa en la tabla que acompaña esta información, en las 60 poblaciones que componen las áreas urbanas de Gandia, Sagunt y Valencia las empresas copan el suelo urbano en 23 de los municipios. Los propietarios individuales están en posesión de otras 1.027 hectáreas de suelo. Sólo en diez municipios es un ente público -habitualmente los ayuntamientos- el mayor propietario de suelo urbano de la localidad. Según la información facilitada por la Dirección General del Catastro
La situación es radicalmente distinta respecto al suelo rústico en estas mismas 60 poblaciones. En todos los casos, los terrenos no urbanizables están mayoritariamente en manos de titulares privados. La estadística ofrecido por el Ministerio de Vivienda confirma, además, el minifundismo valenciano. En los municipios con mayores propietarios de suelo rústico como Picassent las 6.352,3 hectáreas se distribuyen en 10.395 parcelas. Y en Oliva las 3.341 hectáreas de suelo no urbanizable se dividen en 11.871 parcelas.