Jessica F. Peña,
Valencia
La feria de muestras acogió ayer la celebración del Día del Mayor, un encuentro al que asistieron más de 10.000 mil personas de la Comunitat Valenciana -según fuentes de la Generalitat- y que contó con numerosas actividades como el tai-chi, yoga, baile, taller de teatro o de pintura.
«Venimos a pasar un rato agradable con gente de nuestra edad»
, señaló Aurelio Muñoz, que llegó desde Torrent con sus amigos.
«Y también vamos a mover un poco el esqueleto»
, afirmó Salvador Lerma desde el taller de baile, quien añadió que sobre todo
«tenemos la voluntad de pasar un buen rato todos juntos»
.
Manolita Climent y Tere Adell llegaron desde Chiva «
porque nos apetecía ver el ambiente y así pasamos el día»
, aclararon. Ambas manifestaron que repetirán la experiencia
«porque encima todo es gratis».
Josefa Garrido de Mislata pertenece al grupo de voluntarios del Quint y dos veces por semana acude a cuidar a una mujer en su localidad.
«Así yo le hago compañía a ella y se olvida de sus problemas»
, aclaró esta mujer que acudió a la feria
«a estar con mis compañeros y a compartir».
Todos querían participar de alguna de las decenas de actividades concentradas en el pabellón 6 de Feria Valencia. Como Carmen Casarejos y Tere Tortosa que llegaron desde Ibi. Ambas estaban participando en el taller de risoterapia, algo que les pareció muy divertido.
«También hemos ido al de tai-chi, hemos visto cómo se trabaja el estaño y no nos vamos a perder ni una»
, aclararon.
«Se nota mejoría»
Para las personas que tienen problemas de artrosis también se montó un taller de rehabilitación donde una fisioterapeuta les enseñaba movimientos y ejercicios. Amparo Clemente se encontraba con las manos envueltas en parafina después de haber practicado los ejercicios.
«Se nota mejoría, la verdad»
, aseveró esta mujer que acudió desde Reial de Montroi. A Isabel Sendra y Enriqueta Ortolá les gustan las manualidades y por ello pasaron por el taller de bolillos, pintura y patch- work.
Uno de los talleres más metódico era el de ajedrez. Un monitor jugaba con unas diez personas a la vez. El objetivo es que ejerciten la mente y Daniel Sodornil lo tenía claro:
«Me gusta el ajedrez porque hace pensar. En casa juego con mi mujer y ejercitamos la memoria para no perderla».
Para Daniel, el ajedrez
«hace que nos concentremos y tengamos la mente activa para evitar que tengamos alzheimer»,
explicó.