Mónica Ros, Valencia
Cualquier cosa que, a priori, espante al ladrón. Los residentes en la mayoría de urbanizaciones de la Comunitat Valenciana saben que están expuestos a que, en cualquier momento, un extraño acceda a su vivienda y han decidido que «lo mejor es proteger tu casa y a los tuyos con los medios que tengas al alcance de tu bolsillo».
Por ello, muchos valencianos han decidido bloquear los puntos débiles de sus chalés, instalando nuevos sistemas de seguridad, mientras denuncian la escasa presencia de las fuerzas de seguridad del Estado en las urbanizaciones y se niegan a costearse
Los valencianos que residen fuera del casco urbano afirman que se sienten «inseguros» y lo dicen sin tapujos. Así lo afirma uno de los vecinos de la urbanización Alcomar, en Borriol (Castelló), que asegura que en «las urbanizaciones solo conocemos la seguridad que nos costeamos nosotros mismos. La protección la pagas de tu bolsillo», afirma mientras añade que «y eso que ésta es una urbanización consolidada
En Ontinyent, el presidente de la Associació per la Defensa de les Casetes (Adeca), Víctor Marquez, aseguró que algunos de los propietarios de las 6.000 casetas de campo existentes en la zona «se han visto obligados a vender sus propiedades por la oleada de robos que padecieron el verano pasado a manos de bandas organizadas». La representante vecinal de la urbanización
Servicio privado 24 horas
Otras zonas, sin embargo, han optado por costearse ellos mismos un servicio de vigilancia privado. Este es el caso de la urbanización Santa Bárbara, en Godella, donde el 34% del presupuesto se destina a la seguridad. La zona está vallada y cuenta con un vigilante en una garita que controla, 24 horas al día, la entrada y salida de vehículos. Además, durante el día una coche patrulla los 800.000 metros cuadrados de la urbanización, y dos vehículos hacen lo propio por la noche. Todas las alarmas de las viviendas están conectadas a los coches de vigilancia. Desde el pasado mes de marzo no se ha registrado ningún robo en la zona.
Otro caso similar es el del Plantío, en la zona residencia de la Canyada, en Paterna, donde por 36 euros al mes, 750 socios -de los 1.800 que residen en la zona- se costean el servicio de un vigilante privado día y noche. Y es que no todos en esta zona son de la misma opinión. Los vecinos del caso urbano añaden, sin embargo, que «no hay sensación de psicosis en la zona porque el control policial es constante».