J. Sierra, Valencia
Un aumento de un solo grado reduciría un 15% el agua del Júcar y el Segura en el horizonte del año 2005.
Quereda dirigirá un proyecto sobre el impacto del cambio climático en los recursos hídricos financiado por la Fundación Agua y Progreso y que pretende dar continuidad a los trabajos realizados por Quereda y sus colaboradores en el marco del Programa Nacional del Clima y que fueron interrumpidos en el año 2000, cuando hubo suficientes evidencias de que se estaba produciendo un aumento de las temperaturas.
El equipo de Quereda es especialista en rastrear las series históricas de datos depurando aquellos que ofrecen menos fiabilidad. Además, el proyecto de la Fundación Agua y Progresos incorporará nuevas series estadísticas obtenidas a partir del año 2000 en observatorios habilitados lejos de la la presencia humana para evitar "interferencias" que pueden distorsionar el resultado final.
El investigador relató que la falta de recursos hídricos es "el mayor problema medioambiental al que habrá que enfrentarse en los próximos 25 años" y añadió que es preciso "afinar" los resultados para evitar "incertidumbres" y permitir que las distintas administraciones adopten medidas paliativas.
"Es seguro que el cambio climático afectará en la medida que el el punto de contacto entre el flujo tropical y el polar se desplace hacía el norte pero se trata de saber cómo y en que proporción", apuntó.
A este factor hay que añadir el incremento de la evaporación que "intensifica" el ciclo hidrológico, lo que provoca que el ambiente sea "más caluroso". "Algunos modelos hablan de 5 o 6 grados más a la sombra en el mes de julio", añadió.
Otro factor "seguro" en opinión de este experto es que Murcia y la Comunitat Valenciana son dos de las regiones más vulnerables al cambio climático y probablemente de las más afectadas.
El Ebro también sufrirá
Acompañado por el director general de Cambio Climático de la Generalitat Valenciana Jorge Lamparero y por el director de la Fundación Agua y Progreso, José Alberto Comos parecía inevitable pensar que la más que probable constatación de que el Júcar y el Segura perderán recursos hídricos en los próximos años está destinada a justificar un trasvase del Ebro. No obstante, el profesor Quereda, tras apoyar la "interconexión de cuencas" como una de "las principales soluciones" admitió que el cambio climático también reducirá las escorrentías que alimentan en el Ebro, "aunque menos".
Según José Quereda el Ebro se alimenta fundamentalmente de los caudales procedentes del Pirineo. Su situación "mas al Norte" situaría esta zona más cerca de las borrascas de lo que queda la Comunitat Valenciana.
No obstante el Ebro "obviamente", entrará en "recesión", añadió. Dijo que del caudal de 450 ó 500 metros cúbicos por segundo que el río lleva en Amposta sólo el metro y medio superior es el agua dulce, el resto es la intrusión marina, aunque insistió que la merma provocada por una extracción para el trasvase sería "mínima".
Sobre las desaladoras defendió su papel único en "ecosistemas aislados" y "complementario" en otros aunque añadió que le "horrorizaba" la idea de un litoral Mediterráneo abastecido por desaladoras: "Cuanto menos máquinas pongamos en los ecosistemas, mejor".