11 de mayo de 2017
11.05.2017

Llíria clausura un campo de fútbol valorado en 200.000 euros lleno de agujeros

Un informe geotécnico revela que el recinto se hunde porque se levantó sobre escombros y arreglarlo cuesta otros 475.000 euros

11.05.2017 | 04:15
Detalle del campo de fútbol que ha sido clausurado.

El actual equipo de gobierno socialista de Llíria descarta de momento reparar el campo de fútbol 8 ubicado en el complejo de El Canó –donde hay dos campos más en uso y en perfecto estado– ya que la reconstrucción y puesta en valor del recinto deportivo se eleva a cerca de 475.000 euros, según han determinado los técnicos de urbanismo. Fuentes municipales revelaron a Levante-EMV que un informe geotécnico encargado por el consistorio en agosto de 2015 ha concluido que el campo de fútbol 8 -clausurado al menos desde octubre de 2016- «presenta graves patologías que aconsejan construirlo de nuevo».

Dicho dictamen técnico determina, después de haberse realizado diversas catas en varios puntos del terreno que el subsuelo se compone de un relleno de materiales sin control de origen y de nula compactación, que provoca hundimientos y agujeros muy peligrosos para los usuarios del campo.

Los trabajos realizados determinan que este recinto de juego «está encima de un vertido incontrolado de inertes, mezcla de restos orgánicos, que presenta una nula compactación y que puede sufrir posibles filtraciones de agua». La consecuencia de todo esto es que la superficie resulta «irregular» y hay un serio peligro para la seguridad de quienes juegan sobre este campo. Arreglarlo costaría 475.000 euros según el departamento de urbanismo.

Casi 700.000 euros más

Fuentes del equipo de gobierno socialista atribuyeron «esta mala gestión que puede costar hasta 700.000 euros a las arcas municipales» al exgobierno del PP que lideraba el exalcalde Manolo Izquierdo y cuya responsable de urbanismo era la actual portavoz popular Reme Mazzolari». Estas instalaciones se hicieron con 200.000 euros de los PPOS de la Diputación, en la época que el presidente era Alfonso Rus.

El resultado según el ejecutivo socialista es que: «Se han tirado a la basura 200.000 euros por haberse construido un campo sobre unos terrenos que el PP utilizó para verter restos de posa, escombros y hasta colchones».

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