05 de noviembre de 2015
05.11.2015
Negociaciones

Medio Ambiente y diputación pactan una nueva hoja de ruta para el Consorcio de Residuos

El Consell estudia la forma de devolver a la Vall d'Albaida la gestión de la basura - La planta de Llanera se reducirá al máximo y no será la única de las 5 comarcas

05.11.2015 | 11:35
Medio Ambiente y diputación pactan una nueva hoja de ruta para el Consorcio de Residuos

La Conselleria de Medio Ambiente y la Diputación de Valencia sentaron ayer las bases de la nueva hoja de ruta del Consorcio de Residuos (COR) que comprende las comarcas de la Safor, la Vall d'Albaida, la Costera, la Canal y el Valle de Ayora, cuya asamblea volverá a constituirse hoy después de las elecciones con el alcalde de Xàtiva, Roger Cerdà, previsiblemente como presidente. En una reunión mantenida en el despacho del secretario autonómico, Julià Álvaro, tanto éste como el presidente de la diputación y alcalde de Ontinyent, Jorge Rodríguez, y el propio Cerdà expresaron su sintonía en torno a la necesidad de avanzar hacia un modelo «más sostenible y razonable», que ponga fin a la polémica instalada desde que el organismo gestor de los residuos inició su andadura.

El anunciado golpe de timón en el Consorcio pasa primero por una profunda modificación de la normativa autonómica que todavía está en fase de gestación. Como informó este diario, la conselleria rechaza el macrovertedero inicialmente ideado en Llanera de Ranes para albergar más de 150.000 toneladas de basura de 93 municipios y aboga por reducir al máximo el tamaño de esta planta de tratamiento y eliminación, que se combinaría con uno o dos complejos paralelos en las cinco comarcas del área de gestión.

Medio Ambiente también se ha comprometido a explorar fórmulas legales para devolver a la Vall d'Albaida la gestión autónoma de las 35.000 toneladas de residuos que se generan en esta comarca, recuperando el Plan de Minimización que gestionaba hasta el mes de agosto de 2014 la basura de 34 municipios. Después de un prolongado conflicto que llegó incluso a acarrear multas coercitivas a la Mancomunitat, la justicia determinó que la comarca debía delegar las competencias del tratamiento y la eliminación en el COR. Ese Plan comprendía la gestión integral de la basura desde la recogida y proyectaba la construcción de una planta propia para la Vall.

El cambio de color político en las distintas instituciones representadas en el COR, donde la Generalitat tiene el 25% de los votos de la asamblea, la diputación el 15% y los ayuntamientos representan el 60%, abre la puerta a que esta comarca recupere esa gestión. Para ello se necesita una modificación del Plan Zonal que el Consell podría articular de oficio, sin pasar por las Corts.

La implantación de un recibo único de la basura para las cinco comarcas es la tercera de las aspiraciones que persiguen los nuevos responsables del COR para acabar con la «duplicidad» generada desde 2012, cuando la entidad comenzó a girar la nueva tasa que grava el tratamiento y la eliminación, paralela al recibo que cobran los ayuntamientos por el servicio de recogida domiciliaria. Esta situación sigue generando cierta confusión entre la ciudadanía.

Implantación de un recibo único

La conselleria baraja a largo plazo la construcción de dos o tres plantas con capacidad para tratar entre 60.000 y 80.000 toneladas de basura en las comarcas, entre ellas la de Llanera. Esta decisión, respaldada por la mayoría de alcaldes de la Costera, la Canal y la Vall, puede ralentizar la solución al problema de la falta de instalaciones en un territorio cuyos residuos son actualmente transportados al colapsado vertedero de Fontcalent (Alicante), a tiempo que abre dos enormes interrogantes.

Por una parte se desconoce qué coste puede tener la modificación o incluso anulación del contrato adjudicado a Vytrusa para construir una instalación valorada inicialmente en más de 90 millones de euros. Por otro, entre los alcaldes de la Safor genera desconcierto la posibilidad de que una de estas instalaciones recaiga en la comarca, un territorio densamente poblado en el que resulta casi imposible encontrar un espacio donde ubicar una instalación que causaría un gran rechazo.

El proyecto de Llanera ya fue redimensionado por el PP en la anterior legislatura ante la presión de los alcaldes „dado su elevado coste„ y sigue pendiente de obtener los permisos ambientales.

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