16 de julio de 2016
16.07.2016
Des dels Alforins

Sin campos de tiro

15.07.2016 | 23:20

i amigo Fernando Batano, que se ha proclamado recientemente campeón autonómico en la modalidad de Foso Universal, me comunicaba estos días que el campo de tiro de Onil ha cerrado sus puertas. Y no precisamente por falta de tiradores. Abría al público jueves, viernes y fines de semana y había prevista una tirada próximamente de foso universal que ha sido, obviamente, suspendida.

El cierre obedece a que el campo no cumplía, al parecer, con las medidas de seguridad exigidas. La ley obliga a vallar un perímetro de 200 metros. Tampoco puede haber casas ni caminos cercanos. Y el campo debe ser debidamente señalizado con tablillas para que nadie entre en el recinto y pueda resultar herido. Si en lugar de los 200 metros reglamentarios el campo tiene 195 te lo cierran, alegando que no cumple con la ley. Así de severos son para algunas cosas. Teniendo en cuenta que no se producen accidentes, la mayoría de los accidentes provocados por la caza se registran en las batidas de jabalí y en las monterías, la ley, o mejor dicho quienes se encargan de aplicarla, podrían ser un poco más flexibles.

La cuestión es que, reglamentos al margen, a los tiradores nos quedan cada vez menos sitios donde practicar nuestra afición favorita: el tiro al plato. Una modalidad que no causa daño alguno porque no se utilizan animales, como si ocurre en el tiro de pichón o en la codorniz, que tienen los días contados. Aquí se trata de un plato de resina, que es lanzado por una máquina y que el tirador tiene que romper, para lo cual dispone de dos disparos.

Hace unos años casi todos los pueblos tenían su propio campo de tiro. Ontinyent, Fontanars dels Alforins, Moixent, l'Alcúdia de Crespins, la Font de la Figuera, ... Todos han cerrado. En muchos de ellos, con motivo de las fiestas se celebraban las tiradas de pichón y codorniz a tubo. También de plato. Normalmente se utilizaba una máquina robot, ya que montar un foso universal con cinco máquinas conlleva mayor inversión y requiere de más permisos.

El problema con el que nos encontramos muchos tiradores es que ya no hay campos y los pocos que quedan están lejos de donde vivimos, teniendo que recorrer muchos kilómetros hasta encontrar uno. No es mi caso porque por fortuna tengo uno relativamente cerca, en Vallada concretamente, pero me consta que otros compañeros no tienen la misma fortuna que yo. Otro problema añadido es que cuando cierran un campo de tiro no dan una alternativa posible. Por ejemplo, la ubicación del campo en otro sitio. De manera que muchas veces no nos queda otra que colgar la escopeta o cambiar de afición.

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