26 de agosto de 2016
26.08.2016
El mirador del Benicadell

Los que ni estudian ni trabajan

26.08.2016 | 08:59

En esta sociedad individualizada donde por diversas circunstancias y pese a los smartphones, las redes sociales o tantas y tantas otras cosas, a la hora de la verdad bien puede decirse que apenas se sabe lo que le sucede al vecino de en frente. Por consiguiente, cuando afloran públicamente baremos y encuestas de rango superior, de acreditada elaboración, nos sirven para extrapolar en nuestros ámbitos „aquí, el caso el ontinyentí„ valoraciones y deducciones, como acontece en el paro juvenil, y para la horquilla de población censada en Ontinyent, la situada entre los 20 y 34 años. Si tenemos en cuenta que, a nivel genérico, España está entre los países con más veinteañeros ninis, o sea jóvenes que no estudian ni trabajan, habrá que concluir que „como se reseñaba en esta atalaya la semana pasada„ que el hecho de que casi setecientos jóvenes de la Vall no puedan matricularse en la sede de la UV en Ontinyent, por falta de plazas, es una mala noticia. Y es que un apunte para Ontinyent dice que, entre los 20 y 34 años, según el último censo de 2015, hay una población cifrada en 6.139 personas. Los datos aportados por Eurostat, la agencia estadística europea, son demoledores y trascienden, a la larga, no solo a los afectados por el epígrafe de ninis. Aunque el estudio se ha centrado en el segmento entre 20 y 24 años (en el censo ontinyentí hay inscritos 1.910), el señalamiento que hace de España es espeluznante, al haber experimentado, en una década, un insólito aumento del paro juvenil: del 11% al 34,5%. Es un informe lo suficientemente elocuente como para sentenciar que a tots ens alcança semejante drama.

Soluciones. A la espera que desde el gobierno ontinyentí se haga un censo de jóvenes que permanecen fuera del mundo laboral o los que han tenido que emigrar a otros países o autonomías, cabe apuntar alguna consecuencia común, entre otras, caso de la apatía de un nini. Todo lo cual debería espolear a los gobernantes, empezando por los municipales, con el fin de que arbitrasen medidas reparadoras, destinadas a esos segmentos de población llamados a ser el futuro de la ciudad.

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