La reina Violante de Hungría se halla extasiada contemplando las maravillas de la ciudad acabada de conquistar: "¿No es maravilloso todo lo que vemos? Comparada con Valencia, Barcelona no es más que una casa pajiza." Al menos eso dice Ferran Cremades que pudo decir la esposa de Jaime I el Conquistador, en la novela que narra la gloriosa y que titula con el nombre del monarca de Montpellier y su apodo guerrero. Y es que los árabes que ocuparon este territorio supieron sacarle buen partido.
Próximos a celebrar el 9 de octubre, he recordado este magnífico texto mi amigo Ferran, uno de las más interesantes escritores de mi generación, que ha desarrollado una obra importante en lengua valenciana y que en el trabajo que ahora cito evidenció que no tenía problema alguno para realizar también una excelente escritura en castellano. El libro apareció por estas fechas hace ahora dos años. Lo publicó Martínez Roca Ediciones de Madrid en su colección de novela histórica.
Otro de los volúmenes que merece la pena leerse acerca del rey cristiano ha sido escrito por José Luis Villacañas: Jaume I el Conquistador, Espasa Calpe, 2003. Más filósofo que historiador, especialista en Kant, realizó esta biografía con más de ochocientas páginas (frente a las 563 del novelista) que supone un excelente acercamiento a la figura histórica del biografiado, altamente argumentado con una magnífica documentación.
La lectura de los dos libros citados sería una buena celebración del 9 de octubre. Siempre nos dicen que volver la vista hacia atrás puede resultar enriquecedor. Todo depende del talante con el que se acompañe esa mirada. Recordar la personalidad del Rey Don Jaime puede convertirse en algo muy placentero para los valencianos ocho siglos después y debería servir de estímulo para hacer de nuestra tierra un lugar mucho mejor.
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