EFE
Durante 95 minutos, el controvertido autor galo presenta una particular adaptación de una de sus últimas novelas, aunque prescinde de buena parte de ella, para contar el descubrimiento por parte de la humanidad de la existencia y la realidad de la vida eterna gracias a la clonación.
Se trata de una cinta de ciencia ficción, pero no al uso, interpretada por Benoît Magimel, en quien recae todo el protagonismo, acompañado por los secundarios Patrick Bauchau, Ramata Koite, Andrzej Seweryn y el catalán Jordi Dauder.
Los paisajes por donde transcurre la historia tampoco serán desconocidos para el público español, puesto que, aunque la acción simula que transcurre en una isla, son más que reconocibles los altos edificios y hoteles de Benidorm, los paisajes volcánicos de Lanzarote y alguna que otra playa del cabo de Gata.
La película, que se ha podido visionar en otros festivales como el de Locarno (Italia), y que aquí compite en la sección oficial Fantástico, no ha tenido muy buenas críticas y en Francia su paso por la cartelera ha sido más que discreto.
El festival Internacional de Cine de Sitges hoy también ha mostrado el western coreano "The Good, the Bad, the Weird" (El bueno, el malo, el raro), una relectura del mítico filme de Sergio Leone, a cargo de Kim Jee-woon, uno de los realizadores de cine de género más importantes de Asia.
A lo largo de más de dos horas, el espectador asiste a un espectáculo de tiros, golpes, galopes y explosiones, que lo remiten a directores como Tarantino y a emblemáticos filmes como los de la saga de Indiana Jones, Max Mad, Fu Man Chu e incluso "Duelo en OK Corral".
En la convulsa Manchuria de los años treinta, chinos, japoneses y coreanos irán detrás de un mapa que, en teoría, los debe llevar ante un importante tesoro.
En esta historia, quien brilla con luz propia es el actor que da vida al "Raro", Jeong Woo-seong, mientras que el "Malo" lo encarna un más que creíble Lee Byeong-heon y el "Bueno" es el cazador de recompensas Jeong Woo-seong.