La ópera tampoco se escapa de la crisis. Si hace algunos meses el tenor Plácido Domingo daba un primer aviso, la realidad parece ser mucho más dura de la que é preveía.
El tenor recordaba en una entrevista con Levante-EMV que la solución para que el mundo de la lírica no sufriera unas consecuencia durísimas, que marcaran un antes y un después, pasaba por la colaboración entre los teatros, el abaratamiento de las producciones y sobre todo los intercambios de producciones. Domingo vaticinaba que quizás los cantantes no lo iban a sufrir tanto pero sí los teatros.
Meier, en cambio, ya ha notado las consecuencias del parón económico. Sobre todo en Estados Unidos, país que conocer bien e incluso reconoce que ha visto como algunos de sus recitales han sido anulados. "En Estados Unidos se nota más que en Europa ya que dependen del mecenazgo en mayor proporción que aquí, donde las instituciones se nutren más con dinero público. En cualquier caso, se nota un recorte"