Ricardo Rodríguez, Valencia
Los gastos sin justificar de la Dirección general del Libro durante 2008 suponen prácticamente la misma cantidad que el departamento que dirige Silvia Caballer aportó para la producción editorial en valenciano durante todo el periodo, una circunstancia que los editores consideran "sorprendente y preocupante".
Fuentes del sector aseguraron ayer a este diario que "resulta muy difícil de entender que los gastos de la ya famosa caja fija supongan casi lo mismo que se destina a apoyar a todas las editoriales que publican libros en valenciano durante todo un año, una cifra que, además, lleva años congelada".
En concreto, y según los datos aportados por la propia conselleria de Cultura, Caballer dispuso el pasado año de 315.762 euros para la "atención inmediata de pagos", lo que supone más del 90% de lo destinado a la promoción editorial en valenciano, que contó con una partida de 350.000 euros.
Según los editores, "la situación no ha hecho más que empeorar, hasta el punto de que hoy la ayuda que recibimos por parte de la dirección general supone un 70% menos que hace diez años". Desde el sector se afirma que "hemos intentado exponer esta situación una y otra vez a los responsables del Libro en la Comunitat Valenciana, pero al final hemos desistido. Parece claro que no se nos considera una industria a la que haya que ayudar, como sí se está haciendo con otras con dinero público".
La impresión que tienen los profesionales es que "la conselleria lo ha dejado todo en manos de Madrid". Esta situación provocó que durante un par de años las ayudas estuvieran paradas, al no igualarse desde el gobierno autonómico la aportación anual del Ejecutivo central.
Los gastos de la caja fija en 2008 incluyeron diversas partidas destinadas a pagar el alquiler de un Mercedes con chófer para Caballer, como publicó Levante-EMV. Desde la conselleria que dirige Trini Miró se aseguró en las Corts que estos fondos no tienen "la consideración de gastos a justificar", situación que contrasta con los requisitos necesarios para acceder a las ayudas a la edición, que según el sector, "se demoran tanto que posiblemente hasta 2010 no se reciban las correspondientes al año pasado".
Los editores también lamentan que en los últimos años hayan desaparecido muchas de las ayudas que percibía el sector, al tiempo que denunciaron la "parálisis" de la Ley del Libro y el abandono del Consejo Asesor.