Mateo Sancho, Cannes. efe
La cineasta catalana Isabel Coixet ha retomado su pulso de creadora -tras su paso por Hollywood con Elegy- y compite en Cannes con Mapa de los sonidos de Tokio, en la que, de nuevo, aborda emociones obstaculizadas y dramas personales. "La felicidad es muy poco fotogénica", se justifica la autora, que declara no sentirse especialmente femenina como para catalogar su película como "cine de mujeres". Junto a ella, dos directoras -Jane Campion y Andrea Arnold- compiten por la Palma de Oro, que entregará un jurado presidido por Isabelle Huppert.
"Creo que hay mucho cuento en esto de la mirada femenina", sentenció. "Si hiciéramos la prueba del ciego, no creo que nadie distinguiera si las películas están hechas por un hombre o por una mujer".
La fotogenia es una de las cualidades básicas de su firma como directora, algo que en su nueva película alcanza niveles exquisitos. Su cine, siempre mimado estéticamente, adquiere un nivel casi orquestal al trasladarse al fascinante Tokio.
"No es el Tokio turista el que he retratado en la película, sino el de los barrios, el que he tomado de inspirarme en el cine de Kore-eda", explicó ayer en un encuentro con los medios españoles en La Croisette.
Mapa de los sonidos de Tokio capta la geografía emocional difícil de ensamblar, la de una sicaria japonesa, interpretada por Rinko Kikuchi (Babel) y su objetivo profesional: un catalán aislado en su tienda de vinos interpretado por Sergi López.
"Amar a alguien te lleva al sufrimiento casi inevitablemente", explica Coixet, que abordó una enfermedad terminal en Mi vida sin mí y el dolor en La vida secreta de las palabras. "De todas maneras, yo no estoy todo el día con mi látigo y siendo sensible bajo la lluvia, en contra de lo que muchos piensan", aclaró.
Por otra parte, el último filme del australiano Heath Ledger, una interpretación póstuma se estrenó ayer en Cannes fuera de concurso con la dirección de Terry Gilliam y con el título de The imaginarium of Doctor Parnassus.