PEPE SANCHO VALENCIA
Siete hermanos, siete, como aquellos que tenían siete novias bailando y cantando, debutaron ayer en el Teatro Olympia presentando su espectáculo, y como aquellos de la película, todos ellos llevan nombres bíblicos. Así, Josué, Aarón, Israel, Cristo, Josuá, Judáh y Elías componen el gran montaje que lleva el nombre del apellido familiar: Los Vivancos, y cada uno de ellos presenta un currículum realmente impresionante, con actuaciones en grandes compañías y premios de toda índole, habiendo recorrido medio mundo pese a su juventud, ya que están entre los 24 y 32 años.
"Aunque el baile fue instintivo y lo practicamos desde niños, todos hemos perfeccionado nuestras carreras en escuelas y conservatorios. Hemos hecho ballet clásico, moderno, flamenco, gimnasia deportiva y acrobática, tocamos varios instrumentos musicales y en nuestro espectáculo sincronizamos todo, desde el flamenco, el baile clásico o el rock. Además, llevamos un grupo con siete músicos y un cuadro flamenco".
Catalanes, e hijos todos del mismo padre y cuatro madres diferentes, los Vivancos viven en perfecta sincronización, tanto a nivel familiar como artístico, y ellos se coreografían, montan y musicalizan su propio espectáculo. "Es una labor colectiva en la que todos aportamos ideas. Como buenos hermanos, tenemos en ocasiones nuestras diferencias, pero dentro de una unidad familiar y todo se resuelve bien. Además, también cada uno tiene su momento estelar en plan individual".
No hay mujeres en el espectáculo, por lo que parece destinado a un público mayormente femenino donde siete hombres de complexión atlética y excelente apariencia muestran todas sus habilidades artísticas, que son muchas y variadas. "Nuestro espectáculo es para todo tipo de público, como en Holanda donde tuvimos un público gay, si bien es cierto que el femenino abunda más. Y hay una mujer, solo una, que es la "cantaora". Nunca nos hemos planteado incorporar mujeres porque así nos va muy bien. Nuestro vestuario es acorde a nosotros y muy actual".