EUROPA PRESS PARÍS
El robo del cuaderno con 33 dibujos de Pablo Picasso que han desaparecido del museo parisino que lleva su nombre pudo haberse cometido con la complicidad de alguien que conocía bien el lugar donde estaba expuesta la obra del pintor malagueño, según dio a entender ayer la directora del centro, Anne Baldassari.
En su opinión, la vitrina donde estaba la carpeta tiene un sistema de protección específico y tuvo que ser manipulada por "alguien que tiene costumbre" de hacerlo. "Para abrirla hacen falta 20 minutos y uno puede hacerse daño", dijo Baldassari.
La ministra de Cultura, Christine Albanel, indicó que los dibujos, cuyo valor estimado es de tres millones de euros y no de ocho como se calculó en un principio, estaban encerrados en un expositor con dos cerraduras y que una de ellas estaba rota. Cree además que el robo fue de noche.