A. B. VALENCIA
La soprano estadounidense Kathleen Cassello (Wilmington, Delaware, 1958) cierra mañana la presente temporada de abono del Palau de la Música con una gala lírica en la que interpretará arias italianas y francesas del belcantismo (Donizetti, Bellini, Gounod) y más dramáticas (Massenet, Verdi, Puccini). Estará acompañada por la Orquestra de València bajo la dirección de Tiziano Severini.
Salvo el repertorio americano, del que ya se le pudieron escuchar un puñado de canciones (Copland, Bernstein) en el recital con piano que ofreció el año pasado en la sala Rodrigo, para esta ocasión había pensado en mostrar todas las facetas actualmente al alcance de esta voz, pero "salía un programa interminable".
Téngase en cuenta que si sus primeros triunfos fueron los de una soprano lírica con agudos "que cantaba una Reina de la Noche un poco distinta, con un centro más amplio, de lo habitual", con el paso del tiempo ha ido abordando un repertorio más natural para sus medios: Donna Anna, Lucia, Mimí, Violeta, Leonora (Trovatore), Thais. En un futuro próximo ya aguardan, entre otros papeles, la Mariscala o Tosca: "Nunca soubrettes".
Cassello comenzó a cantar a los catorce años -"Musicales sobre todo"-, pero no fue hasta los veintidós, cuando ya trabajaba como enfermera, cuando decidió dedicarse por entero al canto. Durante una época ganó todos los concursos a los que se presentó, y fueron muchos: Salzburgo, Viotti, Puccini, Viñas, Montecarlo, Francisco de Andrada...
Cuando se le pide que analice su éxito, dice: "Nunca canto para mí, siempre para el público. La función de ópera o el recital perfectos, sin un fallo, no existen. Por eso lo importante es la emoción, y eso es algo que no se percibe con los oídos", dice esta cantante que comenzó su carrera en 1985 cantando La reina de la noche en La flauta mágica de Mozart, y trabajó para el Teatro Estatal de Karlsruhe en Baden, donde desarrolló un amplio repertorio
Dominar la emoción
Sin embargo, es importante dominar la emoción, "para que la voz, sin que suene nasal, llegue a la máscara y no se quede en el pecho. Para eso también es importante que el diafragma esté flexible, sin endurecimientos ni presiones que cerrarían la garganta. Y eso vale para todo el repertorio, por dramático que sea". Como maestros, casi se adivina, menciona a Kraus, Bruscantini, Lipp, Jurinac, Scotto, Schwarzkopf. Como claustro no está mal, desde luego.
Aunque es principalmente conocida por su trabajo en el campo de la ópera nunca ha renunciado a compaginarlo con los recitales acompañada de orquesta, como hará mañana, pero también es muy apreciada por su repertorio liederístico que es extenso e incluye canciones de Debussy, Ravel, Fauré, Chausson, Schubert, Mozart, Brahms, Strauss, Wolf, Bellini, Rossini, Bernstein, Rorem y Copland. Con este repertorio ha actuado en los principales teatros y salas de conciertos de Europa y América.