J.R.S. VALENCIA
La excusa es una patata, pero su trasfondo es la metáfora del tránsito entre la vida y la muerte y las transformaciones que se producen en el ser humano durante ese período de tiempo, pero representado a partir de la propia naturaleza. Eso es lo que plantea Hombre patata la primera exposición de arte contemporáneo que tiene como espacio el propio Jardín Botánico de Valencia y que estrena una nueva línea de exposiciones de la Universitat.
A Carmen Calvo le ha tocado asumir ese reto. Y para ello ha planteado un recorrido en el que combina su propia obra objetual, la videocreación- un campo en el que debuta- así como las instalaciones. El discurso no se aleja del que durante años ha mantenido. Pero sí abre una puerta que al mismo tiempo cierra esta misma exposición al aire libre y sólo repetible es espacios similares.
Así lo reconocía ayer la propia artista quien se dejó seducir por la propuesta realizada por el comisario de la misma, el brasileño Wilson Lazaro, y la Universitat. El proyecto nació en 2008 fruto de un collage, un retrato fotográfico anónimo de 1920 de las muchas imágenes manipuladas por la artista a la que colocó como cabeza una patata. De una de sus esquinas creció un talló y el tubérculo fue degradándose hasta dejar al descubierto la cara original de la instantánea. Pasaron cerca de 10 meses para que se completara el proceso. Durante ese tiempo la artista fue realizando fotografías. Nueve de las cuales se exhiben ahora en el umbráculo del Botánico.
La exposición, sin embargo, se abre con una instalación en un espacio cerrado y con luz artificial donde se ha creado una plantación a la que acompaña una videocreación con algunos de los referentes iconográficos de la artista. Durante los tres meses que la muestra estará abierta, la plantación crecerá, al igual que en la última de las instalaciones del recorrido donde, ya en el exterior, recrea un armario cerrado repleto de cristales sobre otra plantación al aire libre: vida interior/vida exterior, al fin y al cabo, vida.
En la muestra también existe un espacio de interacción para los visitantes a base de una colección de pizarras donde los menores pueden dibujar.
"La vida es una transformación y un aprendizaje. Hay vida y muerte al igual que la naturaleza. La patata se corta y se renueva y como en la vida hay continuidad", añadió Calvo sobre este proyecto que el vicerrector de la Universitat, Rafael Gil, presentó como el primero de una serie que intentará en el futuro profundizar en la proximidad entre arte y ciencia.