RICARDO RODRÍGUEZ VALENCIA
Su nombre ha pasado de ser conocido sólo en los círculos más cinéfilos a circular de boca en boca. Su Palma de Oro en Cannes el pasado año, con La clase, ha tenido mucho que ver. Laurent Cantet es uno de los grandes protagonistas de Cinema Jove este año, y ayer compareció ante la prensa para defender el valor del cine como elemento de cambio o, al menos, de reflexión. Según Cantet, "el cine no cambia las cosas, pero ayuda a pensar sobre ellas. Cuanto más complejo es el mundo, cuanto más complicado, más proliferan las películas que analizan una situación como la que estamos viviendo en estos momentos, marcada por la crisis".
La clase ha sido un gran fenómeno en Francia, y parte de ese éxito se ha trasladado a España. El análisis que Cantet hace de lo que ocurre tras los muros de una escuela ha generado adhesiones y críticas, pero según su autor, "lo más importante es que ha ayudado, al menos un poco, a reconsiderar la opinión que tenemos sobre los jóvenes". Según el cineasta francés, "los adultos tienden a pensar que la juventud es una sarta de imbéciles que sólo se preocupan por jugar con sus ordenadores, enviarse SMS y destrozar el lenguaje. En realidad, lo que existe es mucho miedo, a su edad y a su inteligencia. Ante esa visión, es normal que los jóvenes utilicen las revueltas como elemento de respuesta".
Cantet se mostró ayer "encantado" con el homenaje que le tributa Cinema Jove, aunque reconoció sentir "un poco de miedo, porque me veo envejecido". Además, aseguró que "lo que ocurre en el espacio cerrado de un instituto tiene mucho que ver con la sociedad que lo rodea, por lo que habría que prestar más atención a esos problemas".