ALFREDO BROTONS MUÑOZ VALENCIA
No se acaba en principio de entender que el formidable éxito conjuntamente obtenido por la Orquestra de la Comunitat y Zubin Mehta en el Anillo wagneriano, un concierto sinfónico con semejante cartel no haya llenado del todo el auditorio superior de Les Arts. Descartada la pésima acústica de la sala como única causa, habrá que pensar en la incapacidad para evitar la coincidencia en fecha y hora de convocatorias aproximadamente por igual de atractivas.
Lo era y mucho sobre el papel un programa que llevaba de Haydn a Schubert pasando por Mozart. Los resultados interpretativos, sin embargo, no pasaron de lo rutinario, con unos pocos fallos, unos pocos aciertos y una mayoría de pasajes despachados sin aquella chispa de inspiración que hace de una pronunciación una lectura.
Tal impresión produjo ya una Filósofo de Haydn llevada en sus cuatro movimientos a tempi de tan cómodos somníferos. No se corregiría en las dos horas siguientes.
En el último de los conciertos de Mozart para piano se agregó la no más entusiasmante contribución del último premio O'Shea, el chino Jue Wang (Shangai, 1984). A sus años y con su currículum no podía carecer de una articulación nítida, pero ni por sonido ni por la musicalidad de su prosodia entusiasmó. A él y a la orquesta se les escaparon "vivos" pasajes de tan probada eficacia en la delación de superficialidad como las últimas frases del desarrollo en el primer movimiento o de la primera sección en el central, donde no se consiguió unidad alguna de voz y propósito. Si la hubo, aunque para mal por la falta de idiomatismo, en el Tango de Albéniz ofrecido como propina.
La Grande de Schubert no corrió mejor suerte, especialmente en sus movimientos centrales. Si en el Andante la primera sección aún se sostuvo sobre la marcialidad, la desaparición del apoyo rítmico arruinó por completo la segunda. El Trío del Scherzo se hizo inacabable debido a la tibieza de las acentuaciones. Las secuencias más largas de intención interpretativa continua se dieron en un Finale que, de todos modos, llegaba muy tarde.