ALFONS GARCIA VALENCIA
"Amaneixia. Per la banda de la mar, s'esgarrava la nit marcant una faixa de blau lluminós". La descripción la firma todo un Vicente Blasco Ibáñez, el popular novelista valenciano. Forma parte del cuento Nit de nóvios, que se publicó así, en valenciano, en 1931, tres años después de la muerte del escritor, dentro de la colección Nostra Novel·la, promovida por el erudito Francesc Almela i Vives en el Círculo de Bellas Artes de Valencia. La singular pieza ha sido rescatada ahora, casi ochenta años después, por la editorial L'Oronella, que la ha incluido en el segundo volumen que dedica a relatos de esta colección de los años treinta.
El cuento vio la luz por primera vez en las páginas del diario El Pueblo -fundado por el propio novelista y político- entre 1895 y 1896 bajo el título Noche de bodas. Evidentemente, en castellano, la lengua en que se hizo famoso como literato, desde joven, Blasco Ibáñez (Valencia, 1867 - Menton, Francia, 1928). En 1896 sería publicado además en el volumen Cuentos valencianos, un libro que tuvo varias reediciones en propia vida del autor. Apareció por primera vez en valenciano en 1916 y esta versión sería repescada en los años treinta por Almela i Vives en su iniciativa por resucitar la narrativa en lengua propia.
No se puede decir, ni mucho menos, que Blasco Ibáñez sea un autor poco editado, pero sí es cierto que su producción en valenciano -la hay, aunque escasa- es poco conocida. De ahí la relevancia de la edición ahora de Nit de nóvios, el cuento que era "seguramente el mejor texto de la colección" Nostra Novel·la, como destaca Felip Bens (Valencia, 1969), responsable de la edición actual. Esta incluye además las ilustraciones de Josep Sabina que acompañaron al relato cuando se publicó el 31 de enero de 1931 y el prólogo del reconocido político blasquista Ricardo Samper, que sería presidente del Gobierno de la II República en 1934. No obstante, L'Oronella utiliza en su obra una normativa no oficial del valenciano, la de la Reial Acadèmia de Cultura Valenciana (RACV).
El idioma de Ausiàs March y Joanot Martorell no era desconocido literariamente para Blasco Ibáñez, que lo utilizó para hacer sus pinitos, de adolescente, en el arte de la escritura. Anteriores a 1885 son los relatos La torre de la Boatella, Fatimah y Lo darrer esforç, escritos originalmente en valenciano. Lo explica Josep Carles Laínez en la introducción de Blasco Ibáñez: Cuentos de adolescencia. Inéditos en español (Palmart, 1998). El investigador enmarca estos textos -"primeros balbuceos narrativos, de engorrosa prosa, de tópicos recursos y de temática desfasada"- en el fervor de la Renaixença en la Valencia de finales del siglo XIX.
Alfons Cucó incluía en Blasco Ibáñez. Narracions valencianes (Lavinia, 1967) otro relato en lengua propia, En la porta del cel, pero Laínez precisa en su estudio que fue publicado en español en Cuentos valencianos. Es un caso análogo así al del cuento rescatado ahora. Nit de nóvios, eso sí, ya no es una obra de adolescencia, sino que esta historia de un cura de Benimaclet que se enamora de la mujer que ha de casar, muestra algunos de los rasgos de la poderosa producción de Blasco: drama rural, anticlericalismoÉ