CONCHA BARRIGÓS MADRID/EFE
La única solución para Oriente Medio sería una que "impusiera el señor Obama", porque la negociada "ni existe ni es posible". Lo dice Daniel Barenboim, el director del proyecto West-Eastern Divan, una orquesta formada hace diez años por judíos, palestinos y árabes que es la "excepción absoluta" en un mundo "desesperante".
El director y pianista, nacido en Buenos Aires en 1942 en el seno de una familia judía de origen ruso y con nacionalidad argentina, española e israelí, fundó la orquesta en 1999 junto al filósofo palestino Edward Said con el propósito de que fuera un "evento" que permitiera convivir a jóvenes músicos de Israel, Palestina y el mundo árabe, a los que se han sumado españoles desde que su sede está en Pilas (Sevilla).
La realidad es que la orquesta, formada en la actualidad por 42 árabes -de Siria, Egipto, Jordania, Líbano y Palestina-, 37 israelíes, 20 españoles y otros 4 de distintas nacionalidades, se convirtió rápidamente en un proyecto de futuro que ha llegado "mucho más lejos" de lo que nadie imaginó entonces y es el único que funciona "de verdad" y con voluntad de cooperación entre "enemigos".
"¿Eso lo ha convertido en un mito? Pues regalo con mucho gusto todo ese mito con tal de que se convierta en un proyecto normal, que no tenga nada de extraordinario. El hecho de que sea excepcional es el resultado de una situación desesperante", subraya Barenboim, de gira por España y otros países europeos.