M. M. BAYREUTH (ALEMANIA)
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El primer año de mandato de las nuevas directoras del Festival de Bayreuth se caracteriza por una renovación evidente, aunque suave o tranquila, que coexiste con una programación que no presenta variaciones sobre la edición anterior, la última del larguísimo mandato de Wolfgang Wagner, nieto del compositor Richard Wagner, fundador del festival a cuya obra está íntegramente dedicado. Las nuevas codirectoras del festival, ambas hijas de Wolfgang, aunque de diferentes matrimonios, son Eva Wagner-Pasquier y Katharina Wagner, quienes no ocultan sus respectivas edades al incluir en la documentación de prensa sus años de nacimiento, que son respectivamente 1945 y 1978. Han introducido cambios en la imagen y en determinadas actividades del festival sin variar -al menos por ahora y según lo que ya se ha anunciado oficialmente hasta 2015- la base de programación, que incluye exclusivamente obras escénicas de Wagner, y solo una decena de las mismas, las que él mismo consideraba más conseguidas.
Así pues, este año se ha ofrecido en pantalla gigante en una plaza de Bayreuth para el gran público una representación de Tristán e Isolda, obra que también se ha podido disfrutar por internet en escena y sonido por la relativamente módica cantidad de 14,90 euros. Ya el año pasado se ofreció también en pantalla gigante y por internet Los maestros cantores de Núremberg, en la escandalosa escenografía de Katharina Wagner, que sigue levantando abucheos entre el público que asiste a las representaciones de la Verde Colina. Ha cambiado la imagen de marca del festival, y desde la página web hasta los programas de mano incluyen un nuevo diseño en los colores blanco, violeta y gris. El libro-programa del festival ha dejado de ser tal para dividirse en uno por obra, de tamaño más reducido, también profusamente ilustrados en color y con variados artículos sobre las obras. Las acomodadoras del Festspielhaus han cambiado la tradicional blusa blanca y falda negra larga de la época de Wolfgang, por traje gris de pantalón y chaqueta con blusa y pañuelo violeta, en consonancia con la nueva imagen. También las oficinas de Prensa y Comunicación se han adaptado a los nuevos tiempos y han renovado mobiliario en colores blanco y violeta.
Realmente el próximo año se verá la mano de la la nueva bicefalia femenina en la programación. Habrá una nueva producción de Lohengrin, con dirección musical de Hans Neunfels. En 2011 se anuncia un Tannhäuser, bajo la batuta de Thomas Hengelbrock y producción de Sebastian Baumgarten. El año siguiente está previsto un nuevo montaje de El holandés errante, a cargo de Sebastian Nübling, con dirección musical de Christian Thielemann. Previsiblemente ese año no se representará ya El Anillo del Nibelungo que Thielemann dirige desde 2006 con producción de Tankred Dorst. En 2013 se estrenará una nueva producción del Anillo, con directores aún desconocidos, y para 2015 está ya programado un nuevo Tristán e Isolda dirigido por Thielemann con producción firmada por Katharina Wagner.
Triunfo renovado de Theorin
Este año, en que las altas temperaturas están haciendo sudar el smoking a los asiduos del festival, la soprano sueca Irène Theorin ha renovado el triunfo que ya obtuvo el año pasado en el difícil y vocalmente muy exigente papel de Isolda. El lunes pasado obtuvo intensos aplausos, bravos y el característico pateo sobre el suelo de madera del Festspielhaus que los aficionados reservan a los momentos sublimes. También fue muy aplaudido el austriaco Peter Schneider, que dirigió una orquesta en estado de gracia con precisión y expresión delicada. Tanto la alemana Michelle Breedt (Brangäne) y el finlandés Jukka Rasilainen (Kurwenal) como el alemán Robert Holl (Marke) y el estadounidense Robert Dean Smith (Tristan) recibieron generosas ovaciones, si bien este último, que cantó con entrega, gusto y musicalidad, vio palidecer sus escasos medios vocales en comparación con el torrente de voz de que hace gala su pareja Theorin.
Judíos y palestinos con dirección de Barenboim
En la presente edición del festival, que es la que hace el número 98, se da una circunstancia especial: por primera vez una orquesta integrada por músicos palestinos e israelíes interpretará obras de Wagner en un concierto que se celebra hoy en Bayreuth. Es la orquesta West-Eastern Divan, actualmente con sede en Sevilla, que dirige el israelí nacido en Buenos aires Daniel Barenboim, quien cuenta también con pasaporte español y palestino. Conocido es el afán de este director y pianista por trabajar en favor de la paz y la convivencia entre iraelíes y palestinos, así como su devoción por la música de Wagner, que está en la práctica prohibida en Israel por ser la preferida de Hitler. Barenboim hubo de soportar críticas y el rechazo del público cuando se atrevió a interpretar en Israel hace unos años el preludio de "Tristán e Isolda". Ahora ha traído músicos israelíes a la ciudad emblemática del compositor para interpretar sus obras.