MARÍA VERDOY EFE/VALENCIA
El cinestudio D'Or de Valencia se ha convertido en la última de las unisalas con doble programación de reestreno que queda en España, la única en la ciudad que ha sobrevivido a un cierre generalizado de estas salas ante la aparición de los multicines y que las sitúa al borde de un antiguo mito.
El dueño del último cinestudio desde 1972 y director del teatro Olympia de Valencia, Enrique Fayos, ha presenciado cómo, en los cerca de 40 años que lleva en el sector al frente de otros muchos cines, las unisalas de reestreno "han ido cayendo una a una".
El Metropol, el Avenida, el Go?ya, el Museo, el Xerea y el Versalles. Son algunas de las salas con programación doble continua -algunos, hasta triple- que han desaparecido en la zona del Ensanche de Valencia como un auténtico "efecto dominó" desde que el formato del multicine ganara terrero y espectadores.
"Antes andabas por el barrio y encontrabas tres cines de reestreno en cada acera. Y no había día en que no se llenaran", recuerda Amparo Perales, vecina del barrio y asidua a estas salas. "Ahora queda uno, pero se mantiene dignamente".
Así defiende Paco Gandía, de 60 años, el cinestudio en el que lleva 15 años trabajando, y al que los clientes ya consideran "imagen de marca" de su rincón de ocio.
Pero si hay algo con lo que el D'Or no ha salido perdiendo y su competencia directa sí, es con la crisis. Sus precios, ya de por sí mucho más económicos, no han aumentado desde 1992 y permiten ver dos películas por tres euros, menos de la mitad de lo que cuesta una entrada en los multicines y más barato que el alquiler en videoclubes.
Precisamente los videoclubes fueron los primeros competidores "serios" del cine de reestreno, señala el empleado del D'Or, hasta que se les unió una oferta cinematográfica, "cada vez más amplia en más y más cadenas de televisión" y el denominado top-manta.
El incendio en 1999 del cinestudio Metropol, en la calle Hernán Cortés de Valencia, cedía al D'Or el puesto de "ejemplar único" a nivel nacional, recuerda Gandía.
Enrique Fayos lo tiene claro: si hay algo que "mantenga con vida" este cine es que, mientras los multicines "buscan la diferenciación con técnicas como el 3D, nosotros queremos que ir al cine sea lo más parecido a ver una película en casa", una opción muy recurrente en época de crisis.
De ahí que los habituales acudan al D'Or con su cena traída de casa, "una tradición" para Fayos, a la que él mismo y su padre, pa?ra el que este cine empezó "como una apuesta personal" y se ha convertido en "un capricho".
Los dos han vivido el cambio de la oferta cultural en Valencia, donde también han desaparecido cines de estreno, como el Serrano, el Artis, el Acteón, el Tyris y el Gran Vía, que no han superado "la avalancha" del nuevo formato, que se ubica en centros comerciales con una programación básicamente comercial.
Así es como incluso cines multisala como el ABC Martí, con buena parte de su oferta centrada en cine independiente, de autor y español, se unió al grupo de "viejas leyendas", apunta Gandía.
"El pez grande suele comerse al pequeño", pero para los espectadores españoles que aún buscan "el espíritu de aquel cine familiar", no está todo perdido mientras quede "un ultimo superviviente". Según su dueño, "tienen cine de reestreno para ra?to".