¿No le tienta volver al cine, incluso dirigir su propio proyecto: usted dirigió tres películas?
¡Joder, como director dice! ¡Calla, calla!, conforme está el patio. Si el otro día me dio un vuelco el corazón: fui a buscar a mi mujer y el cine Avenida [en la Gran Vía de Madrid] es una tienda H&M. Y el Palacio de la Música lo han tapiado porque van a hacer no sé que. Se ha acabado. Hemos entrado en otra dimensión. Uno ha crecido con el cine y con su ceremonia, y ahora el cineÉ
Debe ser desalentador estrenar una película y que dure quince días en las cartelerasÉ
¡Cuando está quince días es la hostia! Hay muchas que no duran ni una semana. El problema de ponerse a dirigir ahora es múltiple ¿fuentes der financiación? Con la crisis, imagínate. Luego piensa que logras el dinero y haces la película. Vale, pero tienes que contar con mecanismos de distribución y competir con una multinacionales cada vez más poderosas y más concentradas; tienes que salir prácticamente con el mismo número de copias pero con una promoción equivalente a la milmillonésima parte de lo que ellos gastan. Así que ya puedes hacer la película más cojonuda, queÉ
En 2008 Maribel Verdú ganó el Goya, estrenó tres películas y la fichó Coppola. Pero su teléfono no había sonado en tres años.
No me extraña nada. ¿Tu has oído hablar de Bette Davis?
Hombre, claro.
Bette Davis puso un anuncio por palabras en un periódico: actriz, ganadora de dos oscar pide trabajo. Esto ocurre desde tiempo inmemorialÉ ahí tienes a la Gloria Swanson, la Norma Desmond de El crepúsculo de los Dioses. La diferencia es que estos ganan mucho dinero y pueden aguantar sin trabajar tanto. Aquí, cuando te contratan ya hace tiempo que te has comido todo lo que ganaste en la película anterior.
Eso ocurre permanentemente en cualquier parte del mundo. Mira la mujer del Banderas, por ejemplo, que casi no hace yaÉ
Yo creo que hace mil años que no ha hecho una película.
En todo caso el suyo, ahora, es un momento bastante dulce.
Sí, sí, pero somos conscientes de que esto tiene una durabilidad y que hay que cuidarlo: cuidarnos nosotros y cuidar al espectador y al espectáculo; que no nos obnubile el éxito ni la dulzura que comporta este éxito de ahora.