AGUSTÍ GARZÓ BARCELONA
Los carteles lo resaltan: "Juntos por primera vez". Será cosa de no perdérselo. Dos colosos de las tablas representan en Barcelona (Teatre Poliorama, hasta el 20 de septiembre) la comedia amarga Dos menos. Héctor Alterio y Pepe Sacristán saborean el éxito. La obra se estrenó en Madrid en enero tras nueve meses en Buenos Aires. Con clamoroso éxito, claro. Uno de los actores más importantes de la escena iberoameriacana y el rostro más célebre del cine español atienden en exclusiva a Levante-EMV.
Alterio y Sacristán, juntos por primera vez. ¡Ya era hora!
Ya era hora en teatro, pero hemos hecho varias películas juntos. Sí, bueno, esto es asíÉ Podría ser la primera vez con un montón de actores y actrices que nos conocemos de toda la vida y sin embargo no hemos trabajado nunca juntos.
Un papel de enfermo terminal ¿es para preocuparseNo, yo creo que no es preocupante. Y si te preocupa, peor, este oficio es así: hay papeles estupendos para todas las edades. Otra cosa es las ganas. Pero, bueno, nosotros en concreto ya tenemos edad suficiente de no necesitar estos dos personajes para saber que tenemos bastantes dolenciasÉ
No, no, además está hecha con respetuosidad frente a un hecho tan delicado como éste.
¿Es una obra optimistaSí. El recorrido de estos dos tipos es gozoso, divertido, emocionante, inquietante a veces. Pero en ningún caso es ni morboso ni en lo moral ni en lo físico, para nada.
¿Es mejor hacer un musical estable dos años sin salir de Madrid o una gira como ésta?
No te sabría decir. Cada cosa tiene su razón de ser. Si tienes un éxito en un sitio, sobre todo cuando es un musical, que cuesta tantísimo de levantar, sabes que si no estás dos temporadas no amortizas. Si hay éxito, el tiempo pasa feliz: estés en el mismo sitio o cada día en uno. ¿La gira? Pues sí, tiene su atractivo y tiene su interés.
Y encima dicen que en las pequeñas ciudades están a veces los mejores teatros.
Es que es verdad. Comercialmente, los peores teatros están en Madrid. Sí, sí, hay sitios formidables donde actuamos que no guardan relación con la ciudad y te llevas sorpresas muy agradables, con teatros que son estupendos.
Ésta es una gira de las de antes
En España empezamos en enero en Madrid, en el Fernán Gómez y volveremos precisamente por la repercusión que estamos teniendo. Y en medio, a todos sitios.
¿Qué vida le queda a la obra?
Por ahora, hasta mediados del año que viene, sin parar.
¿Les da tiempo a hacer otras cosas durante un periodo así?
No, no. A mí no.
No, pero bueno si surge alguna cosa que se pueda acoplar con las fechasÉ Pero cuando uno está trabajando y tiene trabajo seguro para un año vista no te preocupa si hay otros ofrecimientos o no.
Pocos más famosos que Sacristán en los setenta en el cine y en los noventa con la series de televisión. ¿Con qué se queda?
Yo me quedo con buenas historias y buenos personajes. El medio o el género me son indiferentes. Como espectador prefiero el cine. Como actor, una buena historia y un buen personaje. Prefiero hacer una buena serie de televisión que un mala película. Luego bien es verdad que el territorio natural de actor es el teatro.
El teatro cansa un poco más.
¡Pero si ahora somos unos señoritos! Cuando yo vine a Barcelona por primera vez, en el 65, se hacían dos funciones todos los días y los siete días de la semana. Aquello era de miedo. Y ahora, repito, esto es de señoritos salvo cuando tienes que tratar con los entrevistadores, que son unosÉ
¿É pesadosÉunos cabrones que te joden y te roban tu tiempo cuando podrías estar descansando. Pero con esta obra, por ejemplo, estamos una hora y media al día y ya está. Y en una serie estarías rodando doce horas al día, levantándote a las siete. Que eso es inhumano; que no son horas ésas. No, no, en serio. Además, cuando tienes la suerte de hacer lo que has elegidoÉ Y si encima es en el teatro, indudablemente eso es lo mejor.
¿Los actores no se retiranNuestra profesión puede encararse hasta que nos dé de sí la cabeza. Incluso en sillón de ruedas. Adecuándonos, claro está, a personajes de nuestras edades. Mientras eso exista y exista la posibilidad de poder retener la letraÉ No hay necesidad de retirarse.
Yo, de todas formas, eso de morir con las botas puestas no. La base de todo esto es llegar a un ciertoÉ privilegio. Y poder elegir. Otra cosa es esperar el teléfono para que te pidan decir tres frases o la gilipollez de turno y así poder seguir pagando el recibo de la luz. Vivir así no debe ser nada fácil.